martes, julio 26, 2005

La Segunda Guerra Mundial. Recomendaciones de Javier Marías

Sobre el desembarco y lo que vino después no hay mejor ficción que la serie televisiva Hermanos de sangre, hecha en parte por el mismo equipo que Salvar al soldado Ryan pero muy superior a esta película y sin las inverosimilitudes y ocasiones cursilerías que ésta ofrecía. Toda esa serie produce una enorme congoja, y en particular las escenas relativas a la liberación de Auschwitz y el capítulo dedicado al lanzamiento de paracaidistas complementario del desembarco en Normandía, algo poco visto hasta ahora y especialmente aterrador. La antigua película El día más largo, de Ken Annakin y otros directores, aún se ve con mucho gusto e interés.

Para el conjunto de la Guerra, son interesantísimos los volúmenes de La Segunda Guerra Mundial de Churchill y los Diarios de Guerra 1939-1945 de Lord Alanbrooke.

Sobre el Holocausto, quizá la película más impresionante siga siendo Nuit et brouillard, de Alain Resnais, que además tiene la ventaja de que, al ser de corta duración, nunca puede regodearse en el horror, como hacen algunos libros y otros films.

Un libro magnífico y poco conocido, que sólo toca algunos de los temas señalados tangencialmente, es The Meaning of Treason (El significado de la traición), de Rebecca West. Pero yo lo consideraría lectura obligada para cualquiera interesado en la Segunda Guerra Mundial y en la traición en sí misma.

También encuentro muy recomendable, no tanto sobre Hirosima y Nagasaki cuanto sobre Pearl Harbor, la película Tora! Tora! Tora!, de Richard Fleischer, así como los documentales realizados por John Ford sobre ese ataque, December 7th.

Obviamente, Berlín. La caída, 1945, de Antony Beevor, se ha convertido en el libro de referencia sobre el asunto. También son excelentes Los diarios berlineses 1940-1945, de Marie “Missie” Vassiltchikov, así como Sobre la historia natural de la destrucción, de W G Sebald, aunque este ensayo extraordinario no se centre en Berlín exactamente.

En un plano más anecdótico, y en referencia a los planes para la invasión de Sicilia, el informe de Ewen Montagu The Man Who Never Was (El hombre que nunca existió), y la película de Ronald Neame del mismo título, son buenos ejemplos de las cosas tan inverosímiles que han de llegar a ocurrir para que una guerra sea ganada. También muestra cómo los nazis, y Hitler en particular, pese a todo su poderío, eran bastante idiotas, y cómo la inteligencia cuenta siempre, aun con las peores circunstancias en contra.

Por último, no puedo dejar de recomendar una de mis películas favoritas, sobre las relaciones entre un inglés y un alemán: La vida y la muerte del coronel Blimp, de Michael Powell y Emeric Pressburger.