sábado, abril 01, 2006

Pulso al corazón de Marías

Tullio Pericoli

Ya nadie se asusta (necesariamente) ante la noticia de una edición prologada y anotada porque seguramente hemos aprendido a hacerlas sin enigmáticos palabros y ortopedias indescifrables. Incluso algún lector no cautivo puede haber aprendido de veras cosas de valor leyendo algunas de estas colecciones universitarias, incluida esta que dirige Gonzalo Pontón Gijón en la editorial Crítica. Eso vale para las ediciones publicadas hasta ahora de El censor, de Ronda del Guinardó o de Los santos inocentes, y también vale para esta edición de Corazón tan blanco, a cargo de Elide Pittarello. Su estudio introductorio es minucioso y a pesar de alguna prolijidad en el comentario de los pasos de la novela, entrega excelentes análisis: en particular en la relación con el Macbeth de Shakespeare, uno de cuyos versos da título a la novela, y más en particular todavía, el apartado titulado “El estilo del corazón”. Ahí expone una óptima síntesis interpretativa, que traba con seguridad una propuesta de lectura de una novela compleja, de un autor complejo, incluso si uno no acaba de ver claro el uso de algunos conceptos freudianos como instrumentos de análisis.

Pero Elide Pittarello ha tenido que reprimir en el prólogo mucho de lo que sabe y le ha contado, en una extensa conversación, Javier Marías, y eso es lo que ocupa las ochenta páginas del libro dedicado a Marías en la colección Entrevistos, de RqueR. La antigua amistad de ambos da pie a una gran cantidad de información de, por, para y nunca contra el propio autor, como es natural. Y es ahí donde, por cierto, aflora algo del magisterio de Juan Benet en la obra de Javier Marías (tan ausente ese punto en el estudio de la novela), también su cultura y su arrogancia, episodios personales y biográfico-familiares y hasta una selección de fotos que a algunos y a algunas les puede hacer perder el sentido.

JORDI GRACIA

El País, Babelia, 1 de abril de 2006