lunes, julio 31, 2006

Carta a El País Semanal

A Begoña Lasagabaster

La diputada Begoña Lasagabaster, de Eusko Alkartasuna, se da sin duda mucha importancia. De mi escándalo ante las cincuenta y seis huecas, incorrectas e ininteligibles palabras que soltó ante las cámaras de televisión tras el anuncio del alto el fuego de ETA, concluye: a) que antes de decir nada en contra de su habla debería "repasarme" sus más de seiscientas intervenciones parlamentarias a lo largo de tres legislaturas; b) que de mi crítica a esas cincuenta y seis palabras suyas o, como dije, "horrendo galimatías", se desprende mi "escaso afecto al voto de los ciudadanos"; e) así como mi idea implícita de que "no todos los ciudadanos debieran tener derecho al voto, sólo unos pocos"; d) que soy un cobarde que en realidad no me atrevo a exponer las verdaderas razones ocultas para "desacreditarla" a ella "y probablemente a lo que represento". Lo raro es que no añadiera que mi rapapolvo a sus frases era un ataque a todo el pueblo vasco, y que el que le dediqué a Zaplana, del Pp, por otras semejantes, un ataque a toda España.

Los políticos españoles no tienen contento a casi nadie, en términos generales. Pero por lo menos deberían intentar no darse la importancia que no tienen y ser menos fatuos.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 30 de julio de 2006


Respuesta a Javier Marías

Me permito dirigirle esta carta en respuesta a su artículo Decir feamente nada, publicado el pasado 11 de junio, en lo que se refiere a mi persona.

Mi primera reflexión se ciñe a lo que usted alude como "huero trabalenguas" o "cincuenta y seis palabras impunes". La frase a la que usted hace referencia es tan sólo un pequeño extracto de una declaración de unos diez minutos, efectuada una media hora después del anuncio del alto el fuego permanente de ETA el pasado 22 de marzo. Responde, por tanto, a una primera valoración de urgencia y así lo señalé en la comparecencia. Me sorprende por ello su incisivo comentario cuando, si recurre a la hemeroteca, podrá comprobar que el noventa por ciento de las declaraciones efectuadas aquel día responden a un mismo patrón o esquema.

Señala usted que la frase carece totalmente de sentido. Más allá de la "corrección" o no, que dejo para aquellos momentos en los que debe primar esa cuestión o para los expertos, estas palabras transmitieron tres mensajes claros y coherentes, perfectamente inteligibles.

Soy de la opinión que una buena autocrítica es importante, máxime cuando el trabajo que desempeñamos es representar a los ciudadanos; pero me parece poco riguroso, amén de injusto, desacreditar toda mi trayectoria, tanto profesional como política, por el análisis de cincuenta y seis palabras. Quizá debiera, a través de la página web del Congreso, repasar mis más de seiscientas intervenciones parlamentarias realizadas a lo largo de los más de diez años, tres legislaturas, como diputada. No se me ocurriría calificar toda su obra literaria o su labor como articulista (que por cierto sigo) por tan solo cincuenta y seis palabras. Mi autocrítica me impediría llegar a una valoración tan inapropiada.

De su artículo, en mi opinión, se desprende el escaso afecto que tiene al voto de los ciudadanos a la hora de elegir éstos a sus representantes. Quizá usted pretenda con su reflexión señalar que no todos los ciudadanos debieran tener derecho al voto, sólo unos pocos, idea que en absoluto comparto. Por cierto, en las tres ocasiones que he sido elegida diputada nunca me he "quedado tan ancha", actitud que usted me atribuye con pleno convencimiento. He sentido alegría, satisfacción, pero también una gran preocupación ante la responsabilidad que los ciudadanos han depositado en mí.

Le animo a que sea valiente y escriba realmente lo que, según creo, subyace en su artículo, que le lleva a desacreditarme y probablemente a lo que represento. Sea honesto y valiente con las palabras y sobre todo con sus lectores. O al menos séalo consigo mismo.

BEGOÑA LASAGABASTER OLAZÁBAL. DIPUTADA DE EUSKO ALKARTASUNA POR GUIPÚZCOA

El País Semanal, 23 de julio de 2006