miércoles, agosto 30, 2006

Respuestas sobre el Mundial de Fútbol 2006, para Die Welt


Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, el Mundial no ha estado mal, pero sí ha resultado algo decepcionante. Hasta ahora (y cuando lo digo faltan sólo cuatro partidos), no ha habido ningún encuentro espectacular, o muy lleno de emoción. El juego ha tenido destellos, pero ningún equipo ha deslumbrado ni ha sorprendido demasiado. Algunos, de los que se esperaba todo, han fracasado terriblemente, como Brasil o Inglaterra. Creo que el poder de los entrenadores, y su general rigidez, está perjudicando enormemente a este deporte. Es obvio que Ronaldinho, Kaká, Lampard o Gerrard son grandes jugadores, que no han brillado por culpa de los esquemas de Parreira y Eriksson, respectivamente, aburridos y en algunos momentos casi dementes.

Quizá el mejor fútbol se lo hayamos visto a Alemania, en conjunto; a Argentina, en algunas fases; y a Italia y Francia, dentro de su estilo estratégico. Pero no ha habido continuidad. Todas esas selecciones merecieron perder en alguna ocasión, y sólo la suerte o cierta ayuda arbitral lo impidieron. El juego de Costa de Marfil y de Ghana pareció de los mejores, pero esos equipos africanos tienen un extraño problema con la portería contraria, como si ignorasen que hay que meter la pelota en su interior. Casi todos sus disparos, tras unas combinaciones en verdad brillantes a lo largo de todo el campo, salieron muy alejados de los tres palos. Cuando por fin mejoren en ese aspecto fundamental, serán muy difíciles de vencer. España hizo un gran primer partido, y después se fue apagando. Ya digo: no ha habido continuidad en lo bueno, y sí en lo mediocre.

Lo que más me ha desagradado son los árbitros. Se nos olvida de un Mundial a otro, pero se han convertido en la plaga de este deporte. Sus grandes fallos y sus poco disimuladas parcialidades (en ocasiones) desvirtúan demasiados resultados. A Costa de Marfil le escamotearon varios penalties, a Italia le regalaron uno de gran importancia, a Alemania la ayudaron contra Argentina, el Holanda-Portugal lo destrozaron, hubo expulsiones ridículas y un exceso de tarjetas amarillas ... Creo que una posible solución sería que cada equipo, en cada partido, tuviera derecho a pedir la consulta de las imágenes grabadas en dos jugadas, no en más, para no interrumpir continuamente la acción. Sabiendo que sólo podrían solicitar esa revisión de las decisiones en dos ocasiones, los equipos no las malgastarían en cualquier cosa, sino en lo verdaderamente importante (un balón que traspasó o no la línea, un posible penalty en los últimos minutos, una expulsión injusta, etc.). Agotadas las dos oportunidades, ya no podrían solicitarlo más. Pero al menos habría un poco más de justicia. Hay que tener en cuenta que el resto de los espectadores ve esas imágenes, y la sensación de fiasco es mucho mayor que antes, cuando no las había.

La organización me ha parecido muy buena en general. Sin embargo, he de hacer un gran reproche a la televisión alemana que servía imágenes al resto del mundo: ha “escondido” las jugadas que podían dejar en mal lugar a la selección anfitriona. No las han repetido, y eso ha sido algo muy feo e innecesario. En concreto, todos nos quedamos sin poder saber si había habido una mano de Ballack, en su área, en el encuentro contra Argentina. Eso ha equivalido a hurtarnos la verdad.

Pese a que Alemania ha jugado bien en conjunto, preferiría que no ganara el título. Si gana el país anfitrión, siempre queda una leve sospecha, hace mala impresión. Así que me gustaría más que, de los cuatro que hoy quedan, el campeón fuera Italia o Francia. Ha valido la pena ver a Zidane brillar tanto otra vez ...

JAVIER MARÍAS