martes, septiembre 19, 2006

Todas las almas


Prólogo

[…]

Como siempre sucede en las novelas de Javier Marías, el final de Todas las almas no coincide con el cierre de la historia. Al contrario, la última revelación marca el comienzo de un nuevo enigma, porque aquí el contar – fragmentario, errático, desolado: sin duda uno de los muchos aciertos de la novela- no está hecho en función de una experiencia aprovechable. Con el juicio suspendido, este relato no contesta a ninguna pregunta y sin embargo actúa. Cuando se publicó en su día, ya encerraba la posibilidad secreta de que la literatura invadiera la vida del autor. Y así fue años después. Sin que en modo alguno pudiera preverlo entonces, Javier Marías es hoy el cuarto rey de Redonda.

ELIDE PITTARELLO

Javier Marías, Todas las almas, DeBolsillo, octubre 2006