domingo, octubre 01, 2006

Mañana en la batalla piensa en mí


Prólogo

[...] Sin la menor fe en la objetividad de las cosas, el narrador de esta novela dice en varias ocasiones que «el mundo depende de sus relatores», porque el acto de contar supone tomar decisiones, mientras que la voluntad de callar es siempre lo que pudo ser o lo que aún podría darse. Los factores que condicionan lo que pasa o deja de pasar son sumamente variables e incontrolables, por lo que nadie es dueño de su circunstancia, nadie puede tener seguridad de que se van a cumplir sus expectativas. Ese tipo de ignorancia o ceguera que por inercia llamamos azar está siempre al acecho.

[...]

ELIDE PITTARELLO

Javier Marías, Mañana en la batalla piensa en mí, DeBolsillo, octubre 2006