lunes, enero 08, 2007

Los dominios del lobo


[…]. Por la edad y también el estilo, lo que escribe Javier Marías es en efecto muy diferente de aquella primera novela suya. Sin embargo no le es ajeno, pues el conjunto de su narrativa guarda elementos del exordio que con el tiempo se han refinado. Uno, de carácter general, atañe al proceso de reinvención de la realidad sin el cual no habría literatura. Otro, más específico, concierne a la libertad de enfocar con humor cualquier situación, hasta las que hacen daño. Es este el gran privilegio de la ficción literaria según Javier Marías. Bromear con las atrocidades es catártico, ayuda a comprender lo que en la vida real debe ser simplemente reprobado. Pero éstas son reflexiones de la madurez. Muy otra es la frescura experimental que transparenta Los dominios del lobo, burlesca épica de la maldad humana que tiene como escenario los Estados Unidos.

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Al exagerar la brutalidad hasta el límite de la caricatura fantástica, la perspectiva de Los dominios del lobo es tan inverosímil y risueña que acaba resultando inocente. Sus episodios divierten como cuentos infantiles gratuitamente llenos de malvados, aunque la sorpresa final devuelve el juego al terreno de la literatura, donde no hay pacto que no se pueda romper. Para este autor lo último no es ni ha sido nunca lo definitivo, abre interrogantes en vez de ofrecer soluciones.

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ELIDE PITTARELLO

Índice

Prólogo, por Elide Pittarello

Nota a la edición de 1987, por Javier Marías

LOS DOMINIOS DEL LOBO

Un epílogo: Contra la costurera y el decorador, por Javier Marías


Javier Marías, Los dominios del lobo, DeBolsillo, enero 2007