viernes, agosto 08, 2008

Javier Marías, premio José Donoso de Literatura

La noticia de la concesión del premio José Donoso -el premio literario internacional más importante que tiene Chile- a Javier Marías no debería sorprender a nadie. Si pensamos sólo en narradores, Marías se encuentra, junto a Juan Goytisolo, Juan Marsé y Enrique Vila-Matas, entre los grandes indiscutibles de la literatura española contemporánea. De los cuatro, Marías es el que ha logrado trascender más en su impacto fuera de las fronteras de España. Su obra ha sido traducida a treinta y cuatro idiomas, ha vendido casi cinco millones de ejemplares, y ha ganado premios del nivel del IMPAC.

Javier Marías ha construido un mundo narrativo muy complejo que tiene la virtud de convocar a nombres centrales de la literatura universal -Shakespeare, Cervantes, Sterne, Henry James, Proust- sin por ello palidecer en la comparación, o desaparecer bajo el peso de influencias tan peligrosas (no es fácil buscar emparentarse con Shakespeare y vivir luego para contarlo). En Marías, el mundo importa a partir de sus narradores, y también, cada vez más, a partir de quienes escuchan las narraciones. Narrar es peligroso, la narración es un "cerco de sangre" que no desaparece de nosotros, un veneno para el que no hay antídoto. La prosa sinuosa de Marías, muy consciente de sí misma, es una puesta en escena formal de aquello que predica: pocas cosas hay en la ficción de nuestros días que sean más encantatorias que las voces de los narradores de Marías. O mejor, la voz del narrador, porque siempre parece ser el mismo: un ser dubitativo, oscilante, puntillista, cuya gran aventura es la del intelecto, pues todo pasa por su cabeza, todo repercute, todo reverbera en él. Un ser que sabe que el tiempo avanza y quisiera ampliar la narración del instante antes de la llegada inevitable de la "difuminación" (si Proust busca recuperar ese tiempo ya avanzado, Marías sabe que eso es imposible: al tiempo ya ocurrido no le queda más que la aniquilación).

Marías reivindica la novela como el único género artístico verdaderamente capaz de explorar en detalle la subjetividad del ser humano y moverse a sus anchas a través del tiempo y su envés. En la exploración incansable de ese tema, el escritor español ha escrito al menos tres obras maestras: Todas las almas, Corazón tan blanco y Mañana en la batalla piensa en mí. A ese conjunto de textos imprescindibles debe agregarse la monumental Tu rostro mañana, una trilogía arriesgada en su voluntad de llevar al extremo su experimentación con el tiempo narrativo y el de la historia, y Negra espalda del tiempo, ese híbrido de ficción y no ficción inicialmente poco comprendido, que, con el paso de los años, se va revelando como un texto cada vez más importante, un precursor de ciertas tendencias centrales en la narrativa contemporánea. Hay críticos y escritores que son capaces de defender a muerte su Vidas escritas, ese conjunto notable de perfiles de escritores, y, a pesar de la imagen de Marías como un escritor encastillado en su torre de marfil, como articulista se muestra como un agudo y malhumorado) observador de las vidas y costumbres de la sociedad española. En conjunto: se trata de una obra que se merece ampliamente el premio José Donoso.

EDMUNDO PAZ SOLDÁN

La Tercera, 8 de agosto 2008


Marías, el apostador

Siempre lo acusaron de escribir para escritores. O de escribir para extranjeros. Javier Marías, al parecer, escribe para todos salvo para esa entelequia que vive en las mentes de algunos críticos: "el lector común". Pero quiénes, sino los lectores, permitieron que el excéntrico muchacho que publicó en 1971 Los dominios del lobo -ese engendro que a muchos en España hizo arrancarse los cabellos porque ahora, al parecer, los jóvenes escribían sobre bandidos anglosajones y le daban la espalda a la Patria- sobreviviera y encontrara editor para sus siguientes libros. Y quiénes sino los lectores lo convirtieron en un inesperado best seller a mediados de los años noventa, cuando Marías encontró su voz en obras maestras como Corazón tan blanco y Mañana en la batalla piensa en mí. Libros, dicho sea de paso, que ya han influido en una o dos generaciones de narradores, sin excluir al que esto firma. (Alguien ha escrito, con razón, que Marías es el primer escritor hispánico desde Borges que no sólo tiene estilo, sino que crea enteramente uno. En verdad, cualquier frase de Marías se deja identificar de inmediato como tal. ¿De cuántos escritores puede decirse lo mismo?).

Está bien que Marías haya ganado el Premio José Donoso. A veces los premios sirven para revelar a un desconocido o consagrar a una promesa; claramente, éste no es ninguno de esos dos casos. A veces sirven como elegía o monumento a una obra terminada, cuando el autor acaba de morir o está vivo, pero ya lo ha dado todo. Tampoco es el caso. Pero pueden servir de recordatorio. A mí, personalmente, me gustaría que este premio se subtitulara "A la apuesta redoblada". O "Al riesgo". Porque si Marías hubiera dejado de escribir en 1998, su lugar en la literatura estaría, de todas formas, asegurado. En vez de eso, eligió embarcarse en un proyecto capaz de romperle la espalda a cualquiera. Una trilogía que suma más de mil páginas y que ha salido triunfante de la prueba.

Gonzalo Garcés

La Nación (Chile), 7 de agosto de 2008


Javier Marías, premio José Donoso de las letras en Chile

Javier Marías obtuvo el miércoles, en su octava edición, el Premio José Donoso, que concede la Universidad chilena de Talca a un autor iberoamericano por la calidad y originalidad de su trayectoria. António Lobo Antunes, Ricardo Piglia y José Emilio Pacheco han sido algunos de los escritores galardonados en ediciones anteriores. El jurado se decantó por unanimidad por Marías, primer español que recibe este premio, dotado con 16.200 euros.

Contento por saber que su obra es valorada en un país latinoamericano, "donde no siempre hay interés por lo que se escribe en España", Marías dijo ayer que conoció a Donoso (1924-1996) cuando residió en Madrid y que valora mucho novelas suyas como El lugar sin límites, El obsceno pájaro de la noche o Casa de campo. "Cuando se publicó esta última en 1978, Donoso me invitó a presentarla con otros, entonces jóvenes, escritores españoles", recordó el autor de Tu rostro mañana, que celebró también que el premio proceda de un país de rica tradición literaria. Y se refirió, al margen de sus clásicos, a dos autores que respeta mucho, Roberto Bolaño y Francisco Coloane.

El País, 8 de agosto de 2008