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EL TEXTO ABSOLUTO EN JAVIER MARÍAS
I LA FICCIÓN LITERARIA COMO IDEA DE MUNDO
1. Javier Marías entiende la novela o la ficción literaria como una construcción discursiva que, más allá de su carácter comunicacional, se asimila al espacio vital del lector, en tanto que constituye una memoria, memoria de lo no-sucedido o de lo posible que se apropia de espacios no-literarios y los transforma en texto: el texto toma el espacio del mundo y el lector es sujeto-personaje. Dice Marías: "Parece cierto que el hombre (...) tiene necesidad de algunas dosis de ficción, esto es, necesita lo imaginario además de lo acaecido y real (...) Prefiero decir más bien que necesita conocer lo posible además de lo cierto, las conjeturas y las hipótesis y los fracasos además de los hechos, lo descartado y lo que pudo ser además de lo que fue (...) Todos tenemos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y de lo que hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las vidas de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse -todas menos una, a la postre-, de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consentimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser. "(...) es precisamente la ficción la que nos cuenta eso, o mejor dicho, la que nos sirve de recordatorio de esa dimensión que solemos dejar de lado a la hora de relatarnos y explicarnos a nosotros mismos y nuestra vida. Y todavía es hoy la novela la forma más elaborada de ficción, o así lo creo. "(...) y cuando descubrimos que algo no era como lo vivimos (...) debemos echar eso al saco sin fondo de lo imaginario y tratar de reconstruir nuestros pasos a la luz de la revelación actual y del desengaño (...) El engaño y su descubrimiento nos hacen ver que también el pasado es inestable y movedizo "El género de la novela da eso o lo subraya o lo trae a nuestra memoria y a nuestra conciencia (...) Las novelas suceden por el hecho de existir y ser leídas, y, bien mirado, al cabo del tiempo tiene más realidad Don Quijote que ninguno de sus contemporáneos históricos de la España del siglo XVII (...) Una novela no sólo cuenta, sino que nos permite asistir a una historia o a unos acontecimientos o a un pensamiento, y al asistir comprendemos. "(...) en ocasiones comprendemos mejor el mundo o a nosotros mismos a través de esas figuras fantasmales que recorren las novelas o de esas reflexiones hechas por una voz que parece no pertenecer del todo al autor ni al narrador". (Sus ficciones son) "(...) lo que yo inventé e incorporé al cúmulo interminable de lo que a la vez no sucede y sucede, o lo que es lo mismo, de lo que pudo y puede ser."
[aclaración: todas las citas que se realizan durante el trabajo pertenecen a Mañana en la batalla piensa en mí, en tanto que, de Corazón tan blanco, sólo se hacen referencias por considerar que el primero incluye al segundo. Asimismo, y teniendo en cuenta de que el título del trabajo es EL TEXTO ABSOLUTO, al hablar de ambas novelas, se dirá la novela]
II CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA FICCIÓN EN JAVIER MARÍAS
EL BARROCO
2. En Marías, el mundo (construido desde el lenguaje) abandona su linealidad histórica, biográfica o anecdótica (junto con su identidad de mundo) y se multiplica a partir de lo que pudo ser, o en otras palabras: a los planos de expresión y contenido (el texto entendido como signo interpretable) se suma la dimensión de lo vital en todas sus posibilidades (en tanto el texto es parte de la experiencia de vida del lector); de esta manera elabora una paradoja: así como el texto puede ser leído de múltiples maneras, el texto lee al mundo como la concreción de una de sus posibilidades (lo histórico), con lo que lo discursivo interpreta y amplía el mundo y el mundo del lector (le hace tomar conciencia del pasado movedizo, un pasado que es texto) a partir de su apropiación (contar), y de la misma manera, el lector se apropia del discurso como parte de un mundo; produciéndose estos diálogos entre lector y texto (primero y alejado el autor y su texto - Don Quijote -, autor y narrador - Unamuno -) entre texto y mundo, entre lector y mundo (que se asemeja a la posición del autor) y cada uno con su propio reflejo, la paradoja es quijotesca: el continente es contenido por el mismo contenido en una continua reformulación; se crea una memoria colectiva, porque "la memoria individual no se transmite ni interesa al que la recibe, que forja y tiene la suya propia." No sería entonces un error considerar que lo dicho anteriormente es la duplicación de una misma cosa: texto y mundo son una unidad que en la experiencia están divididos por "lo real" o lo cuantificable: el objeto que se coloca entre espejos enfrentados: la memoria sujeta al tiempo y su modificación.
3.1 Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, se entiende porqué las obras analizadas están construidas desde una óptica barroca (o desde el Barroco revisado por el postmodernismo), a partir de la apropiación de discursos de diferentes géneros y medios comunicacionales (a veces inconciliables) en donde la creación literaria representa un montaje (se adhieren y fusionan el policial y lo cinematográfico, la tragedia y la telenovela o el culebrón, lo metalingüístico y el humorismo). Sin embargo, la utilización de multiplicidad de géneros y discursos no se detiene en el efecto, por el contrario, representa la creación de una estética; no es mero juego de significación, la polifonía responde no a la multiplicidad de interpretaciones que establece el lenguaje, sino a un mundo multiplicado que lleva al sujeto a la disolución (sujeto-texto) en una pluralidad de tiempos y espacios (historia-texto y mundo-texto): como anteriormente se dijo, la novela, traspasando el espacio discursivo y asimilándose al mundo, se convierte en texto (o mundo) absoluto.
3.2 Una manera de aproximarse a la construcción barroca de la novela es observando las secuencias narrativas de ambos textos:
Mañana en la batalla piensa en mí: 1- Muerte de Marta // huída de Víctor. 2- Cintas // funeral 3- Cita con Ruibérriz y preparativos 4- Episodio de Solus 5- Trabajo con Téllez y cena con Luisa, Juan Téllez y Deán. 6- Encuentro con la prostituta // la falsa Celia 7- Víctor sigue a Luisa // Víctor va a lo de Celia 8- Lo siniestro // encuentro con Luisa y el niño. 9- Encuentro en el bar: Luisa cuenta lo ocurrido después de la muerte de Marta. 10- Ida con Luisa a casa de Víctor: Escucha de cintas. 11- Las carreras con Ruibérriz: Lali y Anita. 12- Luisa cuenta la historia a Deán // llamada de Celia Llamada de Deán y arreglo para la visita. 13- Encuentro con Deán // Historia de Deán. : Corazón tan blanco:1- Suicidio de Teresa (40 años atrás) 2- La Habana: luna de miel // aparición de Miriam 3- Diálogo entre Miriam y Guillermo 4- Adalides // conquista de Luisa 5- Shakespeare: corazón tan blanco 6- Casamiento // charla con Ranz (secreto) 7- Organillo // Nieves (20 años atrás) // Ranz (anécdotas del Museo del Prado) 8- Niñez: Custardoy // diálogo con Custardoy // diálogo con Luisa (sobre 3-) 9- New York: Berta // Bill: pedido del vídeo 10- Persecución a Bill // filma vídeo 11- Madrid: Custardoy espiando desde abajo New York: él espiando desde abajo 12- Luisa interroga a Ranz // sospecha 13- Ginebra: Villalobos: conversación (idem 1-) 14- Juan acepta que Luisa pregunte Juan vuelve de Ginebra un día antes Juan escucha la conversación entre Luisa y Ranz 15- Síntesis: epílogo de esta manera se puede percibir que no sólo el texto está construido sobre situaciones discontinuas, sino también sobre un constante cambio en lo temporal: en Corazón tan blanco, 1 transcurre cuarenta años antes de la historia principal, 2 y 3 después del casamiento del personaje - narrador, Juan (contado en 6), 4 se sitúa en el momento en que Juan conoce a Luisa (antes del casamiento), 5 comenta lo sucedido y dicho en 4, 7 es una retrospectiva al pasado del narrador (y de su padre en el Museo del Prado), 8 es posterior a 2 y 3 en donde cuenta un encuentro y conversación con Custardoy (antes su pasado) y luego el comentario de la charla con Luisa, 9 y 10 transcurren en New York (después de 8) y remiten a 2 y 3 (por las características del personaje de Guillermo), 12 es una unión de tiempos y espacios: transcurre en NY y en Madrid, en la primera Juan observa desde la calle la ventana de Berta, en la segunda Juan observa desde la ventana a Custardoy en la calle, 13, 14 y 15 suceden después de todos los anteriores, se corresponden con el final de la novela. En MBPM, contrariamente, no hay discontinuidad temporal sino recursividad de temas, leit-motives, situaciones, repliegues del lenguaje y anticipos.
3.2.1 A partir de lo descrito, se puede deducir que el relato constantemente se está trasladando de situaciones y de espacios con el fin de reconstruir el tiempo, considerado como movedizo, mutable; el efecto que logra es el de complementar simbólicamente cada uno de los episodios, de manera tal que uno resignifica al que antecede y es resignificado por el que lo precede; asimismo rompe con la arbitrariedad del tiempo y de la historia contada cronológicamente: "Y fue entonces cuando ya no pude evitar pararme a pensar, aunque nadie piensa nunca demasiado ni en le orden en que los pensamientos luego se cuentan o quedan escritos", el caos de la vida (el recuerdo y el desengaño) se organiza en el relato.
3.3 Lo barroco está señalado también desde lo metalingüístico: el narrador recurre a otros idiomas para explicar el mundo y explicarse (su encantamiento, su vínculo con los otros, lo que sucede dentro del universo de lo posible): "Hay un verbo inglés, to haunt, hay un verbo francés, hanter, muy emparentados y más bien intraducibles, que denominan lo que los fantasmas hacen con los lugares y las personas que frecuentan o acechan o revisitan: (...) la etimología es incierta, pero al parecer ambos proceden de otros verbos del anglosajón y francés antiguo que significaban morar, habitar, alojarse permanentemente (los diccionarios siempre distraen, como los mapas). Tal vez el vínculo se limitara a eso, a una especie de encantamiento o haunting, que si bien se mira no es otra cosa que la condenación del recuerdo, de que los hechos y las personas recurran y se aparezcan indefinidamente y no cesen del todo ni pasen del todo ni nos abandonen del todo nunca, y a partir de un momento moren o habiten en nuestra cabeza, en la vigilia o el sueño, se queden alli alojados a falta de lugares más confortables, debatiéndose contra su disolución y queriendo encarnarse en lo único que les resta para conservar la vigencia y el trato, la repetición o reverberación infinita de lo que una vez hicieron o de lo que tuvo lugar un día: infinita, pero cada vez más cansada y tenue. Yo me había convertido en el hilo." Inventa palabras ("conyacentes"), traduce, se pregunta cómo contar: "puedo contarlo y puedo por tanto explicar la transición de su vida a su muerte, lo cual es una manera de prolongar esa vida y aceptar esa muerte: si las dos se han visto, si se ha asistido a ambas cosas o quizá son estados, si quien muere no muere solo y quien lo acompañó puede dar testimonio de que la muerta no fue siempre una muerta sino que estuvo viva." Así, al contar la historia, anula el texto: "Mañana en la Batalla piensa en mí, cuando fui mortal", "Así se va el tiempo sometido a esos forcejeos nuestros ineficaces y contradictorios, nos permitimos ser impacientes y desear que lleguen las cosas que ansiamos y se postergan o tardan, cuando todo parece poco y demasiado rápido una vez llegado y una vez concluido, repetir cada acto querido nos acerca algo más a su término, y lo malo es que también nos acerca no repetirlos, todo viaja lentamente hacia su difuminación en medio de nuestras aceleraciones inútiles y nuestros retrasos ficticios, y sólo la última vez es la última". Alimenta el espacio de lo posible: "si hubiera sabido lo que casi nunca se sabe y no supo no habría podido conciliar el sueño, aún es más, habría importunado al marido o amante para seguir, para romper sin demora ese veredicto e impedir al instante que hubiera sido esa vez la última" (en relación a todas las posibles muertes que cita) "pero no sucedió nada de esto, sino otra muerte no menos horrible ni menos ridícula".
3.3.1 De esta manera el texto se lee a sí mismo (se enfrenta al espejo) y se traduce en mito: la doble lectura hace que se resignifique ya no como historia sino como símbolo de lo que fue por no haber sido lo otro; esta desnaturalización de lo sucedido es lo que le quita toda su realidad concluyente, y con su devolución al mundo, con su posterior naturalización, el símbolo se convierte en mito (y teniendo en cuenta que aquí se habla de un mito primordial del hombre como lo es la muerte, se estaría frente a un mito segundo): la vacilación entre lo concreto y lo posible hace que el relato roce lo fantástico. "enterarse, oír, conocer o ver, la muerte es traída a veces por lo afirmativo y activo , ahuyentada o quizá aplazada por la ignorancia y el tedio y por la que es siempre la mejor respuesta: No sé, no me consta, ya veremos. Hay que esperar y ver y a nadie le consta nada, ni siquiera lo que hace o decide o ve o padece, cada momento queda disuelto más pronto o más tarde, con su grado de irrealidad siempre en aumento, viajando todo hacia su difuminación a medida que pasan los días y aun los segundos que parecen sostener las cosas y en realidad las suprimen"
3.3.2 Esta vacilación producida por lo especular se debe a que a través de este enfrentamiento el texto y el mundo pierden sus naturalezas y se fusionan; así, el texto se apropia del espacio del lector por medio de una homologación, lo encanta, la voz o las voces narradoras (v. infra) hipnotizan al lector y lo transforman en texto.
3.4 Otro elemento propio de la literatura de la postmodernidad es el de la intertextualidad, donde la literatura es entendida como un único libro en donde lo que se cuenta es una variación a partir del diálogo entre textos: hay una constante referencia a textos de autores del Barroco, y autorreferencialidades: el relato hace mención a otros relatos del mismo autor, los personajes y las situaciones parecen repetirse, aunque siempre dentro del ámbito de la variación antes mencionada.
3.4.1 Cervantes interviene desde la tradición de la novela española, por la presencia del texto que se introduce en el mundo y lo reformula en el marco de la posibilidad: el intramundo de Don Quijote ("Vivir en el engaño o ser engañado es fácil, y aún más, es nuestra condición natural [...] Lo que nos cuesta, lo malo, es que el tiempo en el que creímos lo que no era queda convertido en algo extraño, flotante o ficticio, en una especie de encantamiento o sueño que debe ser suprimido de nuestro recuerdo; de repente es como si ese periodo no lo hubiéramos vivido del todo, ¿verdad?, como si tuviéramos que volver a contarnos la historia o a releer un libro"): es una lectura posible o una historia posible del mundo (pueden tomarse como ejemplos en el Quijote la presencia del narrador - personaje en el capítulo 8 de la Primera Parte y toda la Segunda Parte) así como aquí la atomización entre narrador y personaje (o personajes) actúa en la historia de manera tal que cada "hijo de sus obras" (convertido en narrador) es accidente de la historia, pero también la genera, sobre todo al contarla; por otra parte, la traducción de textos (en el Quijote los de Benenjeli) resignifica la historia y transforma a lo literario en modelo del mundo.
3.4.2 Shakespeare se introduce por medio de citas que realizan los personajes o por la intervención de la conciencia o el pensamiento del narrador, que se apropia del discurso y lo utiliza como conjuro (dentro de un plano poético), teniendo como fin lo encantatorio: ""Mañana en la batalla piensa en mí, y caiga tu espada sin filo. Mañana en la batalla piensa en mí, cuando fui mortal, y caiga herrumbrosa tu lanza. Pese yo mañana sobre tu alma; sea yo plomo en el interior de tu pecho y acaben tus días en sangrienta batalla. Mañana en la batalla piensa en mí, desespera y muere." Eso va a decir, y si lo dice yo me llevaré las manos a los oídos y caeré desplomado, o quizá a las sienes que irán a estallarme, mis pobres sienes, porque no podré soportar que lo diga y yo deba escucharlo." (La referencia es a la Escena III del Acto V de Ricardo III, en el caso de Corazón tan blanco, es a la Escena II del Acto II de Macbeth). El texto y el lector vacilan sobre su procedencia e identidad, ambos se ven desnaturalizados: generan el o los leit-motives y los temas (el engaño, la traición, la instigación) que desde el título de cada novela actuarán como símbolos condesadores de signos.
3.4.3 La presencia de Calderón es difusa, pero se interpreta por la intervención del narrador - personaje - actor, que, desde lo alto y carcelario de una torre construye el mundo y vacila sobre su identidad (presencia del sueño y la vigilia): nuevamente, el mundo es sus infinitas posibilidades, el mundo se convierte en gran teatro con acción variable y simultánea: "En otros puntos de la ciudad estarían ocurriendo cosas, no muchas, en desorden y en orden"; aunque al traslucir: "la frontera es delgada y todo está expuesto a los mayores vuelcos: - el revés del tiempo, su negra espalda -, los hemos visto en la vida como en la novela y el teatro y el cine, escritores o sabios mendigos y reyes sin reino o esclavizados, principes encerrados en torres y asfixiados por una almohada", la referencia al mito tomado y construído por Calderón es clara: lo literario se desnaturaliza y desnaturaliza al mundo: ambos se reflejan recíprocamente y se fusionan: "Es curioso cómo el pensamiento incurre en lo inverosímil, cómo se lo permite momentáneamente, cómo fantasea o se hace supersticioso para descansar un rato o encontrar alivio, cómo es capaz de negar los hechos y hacer que retroceda el tiempo, aunque sea un instante. Cómo se parece al sueño."
3.4.4 En el ámbito del humorismo se podría llegar a detectar una referencia al cuento de E. A. Poe, "El corazón delator", cuando al ingresar como un delincuente al departamento de su ex-mujer, Celia, el narrador dice: "abrir una ranura muy lentamente, miré por ella pegado el ojo, no vi nada, la oscuridad era mayor en el dormitorio."
3.4.5 Así como en Madame Bovary de Gustave Flaubert, la prosa ejerce la función que cumple la poesía, el texto alcanza tensión poética cuando aparece el leit-motiv y produce una detención temporal: el texto se lee sobre otro registro (v. infra: EL TONO); este recurso asimila lo ya leído, y se potencia transformándose en núcleos que irradian coloraciones que a modo de vasos comunicantes unen lo aparentemente inconciliable. El recurso del contrapunto usado por Flaubert es tratado en la novela de un modo distinto en ambos: aunque se reconoce que en Marías el contrapunto tiene lugar entre pensamiento y oralidad, en Madame Bovary está tratado en planos que diferencian o agudizan la musicalidad, sólo a partir de la oralidad. Otra similitud que se observa es el abordaje que se podría realizar en ambas sobre el conjunto de estructuras, en tanto mouvements, o líneas temáticas. Asimismo, el hilo temático inicial es elaborado a través de la superposición de capas (descripción, abundancia de detalles); también la imagen se desarrolla estrato por estrato, capa por capa (se podrían tener en cuenta y relacionar el episodio del pastel campesino - Bovary - con el episodio del suicidio de la segunda mujer de Ranz y la tarta, y el tema de los caballos - Bovary - que Marías utiliza en el marco de lo siniestro). Ambas tratan del delicado cálculo del destino humano, no de la aritmética de los condicionamientos sociales: "como si llegáramos a creernos que somos otros de los que creíamos ser porque el azar y el descabezado paso del tiempo van variando nuestra circunstancia externa y nuestros ropajes (...) se ve la vida pasada como una maquinación o como un mero indicio y entonces se la falsea y se la tergiversa." Por otro lado, igualmente se produce un movimiento continuo dentro de los capítulos: el proceso es un fluido sistema de ondas a través del desarrollo sucesivo de detalles visuales (que lo vinculan con lo cinematográfico).
3.5 Otra característica de la novela de Marías es, como antes se mencionó, la multiplicidad de géneros discursivos y medios comunicacionales; ninguno de ellos se manifiesta explícitamente dentro de sus cánones, sino dentro de la formulación de una realidad compleja que los toma como modelos.
3.5.1 La utilización del género policial otorga movilidad al texto a partir de la búsqueda, la fortuita investigación, el conocimiento involuntario, la instigación, en la necesidad de un pasado por revelarse y de un presente por desengañarse; así se produce el avance hacia el punto en que el caos se acomoda en un aparente orden (lo cual lo asemeja a la tragedia entendida por Nietzsche).
3.5.2 Utiliza para esto el policial de intriga y el policial negro; el primero, por la retrospección y el ordenamiento lógico, el segundo, por la prospección, el accidente y lo sociológico, el humor y el texto construido por capas. La muerte inicial genera la intriga, y la sospecha en todos sus niveles: "Él lo presiente y quiere proteger el sitio que es también garantía del suyo, pero como desconoce el mundo y no sabe que sabe, me ha allanado el camino con su temor transparente, me ha dado los indicios que podían faltarme". Sin embargo, no se busca una resolución como se haría con un crimen: la búsqueda de indicios o pistas ("un algodón con un poco de sangre") es "para que me inmiscuya sin ningún propósito y solapadamente en las vidas de otras personas que ni siquiera conozco como si fuera un espía que ignora lo que tiene que averiguar - o si algo - y en cambio pone en peligro su propio secreto ante quienes menos debe, aunque tampoco ellos sepan que tiene un secreto." ya que "Ya he dicho que no me importaba toda la causa médica, tampoco es que quisiera reconstruir lo ocurrido aquel día antes de nuestro encuentro ni el proceso que nos había unido, ni saber su historia o la de su familia o la de su matrimonio cansado, ni vivir de alguna forma vicaria lo que había quedado interrumpido o más bien cancelado, soy una persona pasiva que casi nunca busca ni quiere nada o no sabe que busca y quiere y a la que alcanzan las cosas, basta con estarse quieto para que todo se complique y llegue y haya furia y litigios, basta con respirar en el mundo, el íntimo balanceo de nuestro aliento como el vaivén levísimo que no pueden evitar tener las cosas ligeras que penden de un hilo, nuestra mirada velada y neutra como la oscilación inerte de los aviones colgados del techo, que acaban siempre por entrar en batalla a causa de ese temblor o latido mínimo.": el personaje busca o encuentra algo, sin pretenderlo. El equivalente al crimen es la conciencia: hay una conciencia de la culpa, el moverse en el mundo la produce. Asimismo el detective, o el personaje convertido en detective, o bien por accidente o bien por las mismas circunstancias, se comporta adánicamente, avanza sin saber por qué o empujado, instigado (Juan por Luisa en CTB), por alguien. Los indicios pueden ser buscados o provocados por la acción o intención de los personajes, o bien sugeridos en el texto desde los leit-motives ("mis sienes, mis pobres sienes"), planteados indirectamente; sin estos últimos, la idea de caso se hace imposible. Interviene lo premonitorio, lo paradójico, la frase incompleta o descontextualizada: todo genera la superstición (estado de caos, estado mítico, plano poético), produciéndose un tránsito por el cuento fantástico. La resolución implica desengañar al o a los personajes, comprender que el mundo era otro cuando se lo creía de una manera diferente: la novela es una búsqueda de conocimiento sobre el mundo.
3.5.3 Unido al policial (por tradición) se encuentra el discurso cinematográfico. La referencia constante al cine se hace por intermedio de los personajes que ven películas, las comentan (Solus fundamenta su discurso, su insomnio y sus dudas con respecto a la justicia de la institución que represento luego de ver Campanadas a medianoche, que precisamente habla sobre el pasado movedizo y el desengaño) y asimismo éstas intervienen en la trama: representan alguno de sus lados, contornos o profundidades (hasta el humorismo): "dándose puñetazos contra la palma (...) como me contó un director de cine que hacía el actor Jack Palance entre toma y toma durante los rodajes para no perder la concentración y el brío, mientras otro actor famoso con el que trabajaba, Georges Sanders, se fumaba cigarrillos con la mano en la nuca reclinando sobre una hamaca, dos métodos muy distintos con resultados magníficos en ambos, el nervioso y el indolente, Sanders acabó suicidándose en Barcelona tras dejar una nota en la que mandaba a la mierda al mundo (una muerte horrible, una muerte extranjera, Ahí os quedáis, decía), creo que Palance aún vive o ha vivido largos años."
3.5.3.1 Por otro lado el narrador trabaja sobre la idea de cuadro, en el capítulo 1 de CTB se mueve como si tuviera una cámara: se va desplazando de la acción principal para mostrar su contexto circundante logrando potenciar la acción que se desarrolla en el centro: hay una fuerte presencia de lo espacial en el texto. El narrador conduce al lector por los espacios, generando desvíos que siempre conducen al mismo lugar (idea de laberinto). Esto puede unirse con los posicionamientos del narrador o la multiplicidad de narradores desde la técnica del punto de vista.
3.5.3.2 La utilización de la técnica del punto de vista se desarrolla, siempre teniendo como centro al narrador, de diferentes formas: ya sea colocándose en distintos lugares al mismo tiempo (puede tenerse como ejemplo el episodio de CTB en donde Juan observa por una ventana de su casa en Madrid a Custardoy y simultáneamente él se encuentra en Nueva York observando desde la calle la ventana de la casa de Berta, mientras recuerda el momento en que echó a los gitanos del organillo de debajo de su ventana - comentado dentro del apartado dedicado a lo siniestro -) o tomando la voz de otros personajes (lo cual lo vuelve a asemejar a Flaubert), como en MB: "Marta debía de estar pendiente de cada segundo, contándolos mentalmente todos, pendiente de la continuidad que es la que nos da no solamente la vida, sino la sensación de vida, la que nos hace pensar y decirnos: Sigo pensando, o sigo diciendo, sigo leyendo o sigo viendo una película y por lo tanto estoy vivo; paso la página del periódico o vuelvo a beber un trago de mi cerveza o completo otra palabra de mi crucigrama, sigo mirando y discerniendo cosas -un japonés, una azafata- y eso quiere decir que el avión en que viajo no se ha caído, fumo un cigarrillo y es el mismo de hace unos segundos y yo creo que lograré terminarlo y encender el siguiente, así que todo continúa y ni siquiera puedo hacer nada en contra de ello, ya que no estoy en disposición de matarme ni quiero hacerlo ni voy a hacerlo; este hombre de manos tan grandes me acaricia el cuello y no aprieta aún: aunque me acaricie con aspereza y haciéndome un poco de daño sigo notando que sus dedos torpes y duros sobre mis pómulos y sobre mis sienes, mis pobres sienes - sus dedos son como teclas -; y oigo aún los pasos de esa persona que quiere robarme en la sombra (...) y lo que me salva es seguir oyéndolos; y aún estoy aquí en mi trinchera con la bayoneta calada de la que pronto tendré que hacer uso si no quiero verme traspasado por la de mi enemigo: pero aún no, aún no, y mientras sea aún no la trinchera me oculta (...) y esa navaja que se aproxima empuñada todavía no llegó a su destino y yo sigo sentado a mi mesa y nada se rasga (...) como aún no ha caído el árbol (...) y aún sigo viendo el mundo desde lo alto, desde mi Spitfire supermarino, y aún no tengo la sensación de descenso y de carga y vértigo, de caída y gravedad y peso que tendré cuando el Messerschmitt que se ha puesto a mi espalda y me tiene a tiro abra fuego (...) pero aún no, aún no, y mientras sea aún no puedo seguir pensando en la batalla y mirando el paisaje, y haciendo planes para el futuro; y yo, pobre Marta, noto todavía la luz de la televisión (...) Y mientras siga a mi lado no podré morirme (...) No puedo dejar de existir mientras todas las otras cosas y las personas se quedan aquí y se quedan vivas y en la pantalla otra historia prosigue se curso (...) No es sólo que en un momento desaparezca la minúscula historia de los objetos, sino también cuanto yo conozco y he aprendido y también mis recuerdos y lo que he visto (...) no sólo desaparece quien soy sino quien he sido, no sólo yo, pobre Marta, sino mi memoria entera, un tejido discontinuo y siempre inacabado y cambiante y estampado de sietes (...) qué es lo que decide que se pare lo que estuvo en marcha sin que la voluntad intervenga, o acaso sí, sí interviene al hacerse a un lado, retirarse nos trae la muerte, no querer ya querer ni querer nada... Adiós risas y adiós agravios. No os veré más, ni me veréis vosotros. Y adiós ardor, adiós recuerdos." En este extenso pasaje, no sólo es la voz de Marta la que se escucha, sino, dentro de ella, la voz de otros narradores en un contrapunto interior: el combatiente, la película que se ve en la televisión, la mujer que está siendo estrangulada (que asimismo funciona como anticipo de la historia que contará Deán) o el mismo Víctor que menciona una situación posterior (la pelea en el bar), y el mismo final de la novela. Este fragmento también indica la condensación de historias, temas, narradores y personajes que constantemente se produce (e incluso aquello que dejará de ser contado porque muere con el sujeto, el mundo alcanza la infinitud al ser inasible, y tal infinitud sólo puede ser intuida desde la ficción); otra de las características que se desprende de lo expuesto es la construcción por capas de la novela, realizada dentro de cada párrafo que corrige al anterior y será reformulado posteriormente, y dentro de cada capítulo que ordena el caos que representa el mundo como posibilidad: la novela adquiere un carácter dialógico.
3.5.4 Del melodrama posee algunos elementos que enriquecen la trama: la instigación de los amantes, que dialogan y traman muertes que se concretan en crímenes Shakespeareanos: el asesinato es visto como solución de una ambición y como manifestación del deseo ("las mujeres trafican con sus cuerpos y los manipulan") y la pasión (en el sentido más común de la palabra); así es el amor utilizado como poder ("y amantes que asesinan a quienes los aman"); por otro lado se dan la infidelidad, la intriga política (tomada en solfa), el casamiento con la hermana de la muerta, las lucubraciones culturales y sociales: "los intrigantes".
3.5.5 Sobre el melodrama se coloca la tragedia, desde Shakespeare, reformulada: la muerte es principio iniciador y no finalizador y ordenador. Hace que la obra se plantee inicialmente como un caos a ordenar (ver lo policial). Se reconstruyen símbolos épicos como: la guerra desde lo histórico, el combate (los aviones en el leit-motiv) y las voces ("Los hombres tenemos la capacidad de meter miedo a las mujeres con una mera inflexión de la voz o una frase amenazadora y fría, nuestras manos son más fuertes y aprietan desde hace siglos.")
3.5.6 Como antes se mencionó, interviene el humorismo que lleva lo trágico al nivel de lo cómico. "se habían fijado ya por su cuenta en la conferencia del presidente de la Cámara y en la salutación de las Vírgenes sevillanas al Papa, no captaron las indecencias." Y también el absurdo: "No quiero ser irrespetuoso ni afirmo ni insinúo nada, pero lo cierto es que durante los largos segundos en que el lento Segarra mantuvo abierta esa puerta oí un inconfundible estrépito de futbolines procedente de la habitación contigua." (...) "reapareció Segarra con su pelo romano levemente despeinado como si le hubieran pasado una mano festiva por la cabeza (...) oí sin duda el fragor de un flipper. Oí correr una bola loca y marcar muchos puntos, confié en que la máquina no regalara partida." (...) "El pintor ya estaba de pie por su parte, pero al ver entrar al Llanero extendió los brazos como una quinceañera histérica ante la irrupción de su ídolo" (...) "Only You llevaba sendas tiritas de plástico en los dedos índices, una ampolla por quemadura sólo habría roto la simetría." (...) "tenía una carrera en la media que le daba un aire libertino, tal vez se la había hecho forcejeando con los sindicalistas o haciéndole falta a la máquina" (...) (como un sketch televisivo, lo metahumorístico:) "le dio un poco fuerte en la mano floja que sostenía la pipa, que salió volando humeante. Vi cómo Segarra la contemplaba en el aire con aprensión indecible (dos dedos enguantados sobre los labios), temiendo que fuera a caer sobre la cabeza o el traje de mundo de Only the Lonely (de haber sido jóven habría corrido para cazarla al vuelo). Por suerte se estrelló contra el cenicero (...) así que Téllez la recogió como se atrapa una pelota rebelde de ping-pong y sin dilación sacó una cerilla y le aplicó otra llama, mientras él y Only You, la señorita y yo, Segurola y Segarra desde la distancia, reíamos todos brevemente al unísono." (o bien por anacronismo:) "estaba allí inamovible un criado o factótum disfrazado a la antigua (...) Y alejado de nosotros, en una esquina, había también un pintor senescente con una paleta en la mano y ante sí una tela de considerable tamaño que nos quedaba de espaldas, montada sobre un caballete que le venía pequeño y hacía temer por la estabilidad del lienzo (...) No llevaba bonete, pero sí una especie de guardapolvo o carrick azul pavonado." (o por lo metalingüístico:) "Fletcherizando, señor - dijo, y ahora lo dijo entre comillas a la vez que levantaba uno de sus dedos con guante -. Se trata de un antiguo método de masticación muy sano, que convierte el sólido en líquido, lo inventó un tal Fletcher, de ahí su nombre, y hoy en día hay mucha gente que lo está recuperando. Pero duele un poco las encías y lleva su tiempo. Él sólo lo pone en práctica en el desayuno, con los cereales y el huevo escalfado."
III EL TEXTO QUE SE REFORMULA
4 Durante el desarrollo de ambas obras, la narración se va reajustando y reformulando a partir de los leit-motives (mencionados en II-), el fluir de la conciencia, el espacio de lo posible, y de un costante reflejo de los temas y las situaciones sobre sí mismos, los cuales funcionan hiperbólicamente: condensan en un símbolo la historia, lo circunstancial y lo temático e intensifican la tensión discursiva; funcionan como anticipos e indicios que sobrepasan el texto dentro del ámbito de la intertextualidad.
4.1 Por medio del llamado fluir de la conciencia la narración se constituye de capas o pinceladas que van acumulándose y ampliando los significados en una constante potenciación de los símbolos que construye. Un párrafo cualquiera de la novela vale para distintas historias: el discurso se multiplica al ser narrado con variantes temporales que unifican pasado, presente y futuro, llevando el tema del espejo a la estructura narrativa. "mi conciencia incansable, mi conciencia que atiende a lo que ocurre y a lo que no ocurre, a los hechos y a lo malogrado, a lo irreversible y a lo incumplido, a lo elegido y a lo descartado, a lo que retorna y a lo que se pierde, como si todo fuera lo mismo: el error, el esfuerzo, el escrúpulo, la negra espalda del tiempo." 4.2 El texto es un montaje: al considerar la construcción del texto como una superposición de capas, en donde varían los narradores y los tonos del discurso, las situaciones son variaciones de la central, hechas sobre distintos personajes, y la reformulación del texto por medio de los leit-motives amplían la visión de lo narrado; reafirmándolo a partir de la introducción de diferentes géneros literarios y medios comunicativos (antes mencionado). A partir de esto, el narrador dice: "todo es distinto según se lo cuente" (como en MBPM la historia de la muerte de Marta es narrada con distintos tonos y anafóricamente según el interlocutor). "de ser suyo el relato lo habría proclamado a los cuatro vientos desde el principio y habría sido una narración a mitad de camino entre lo macabro y jocoso, lo bufo y lo tenebroso, la muerte horrible y la muerte ridícula, lo que al suceder no es grosero ni elevado ni gracioso ni triste puede ser cualquiera de estas cosas cuando se cuenta, el mundo depende de sus relatores y también de los que oyen el cuento y lo condicionan a veces, yo mismo no me habría atrevido a contarle el mío a Ruibérriz de manera distinta de la que empleé mientras transcurrían las dos primeras carreras de poca monta, es decir en tono tenebroso y jocoso, interrumpiéndonos sin problemas para observar las rectas finales con nuestros prismáticos (...) ni con las mismas palabras, ni siquiera el relator es único para todas las veces, aunque sea lo mismo. Se lo conté distraídamente y también con aspaviento para que lo apreciara, se lo conté en dos patadas, a Ruibérriz no podía contarle un encantamiento."
IV LOS TEMAS
5 Los temas que se desarrollan en la novela, además de los ineludibles como la muerte, el amor y la vida, son: el conjuro, la venganza, el secreto, el engaño, la instigación, los mundos femenino y masculino, la infidelidad, el voyerismo, el arte, el parentesco (hermanas, hijos), los negros literarios, lo siniestro, el doble, el espejismo, el vampiro, entre otros.
5.1 La dominante de los temas es el secreto, íntimamente ligado al engaño (en este caso, llevado al extremo, la muerte): "me entretuve leyendo una especie de adivinanza en una tumba cercana de 1914: Cuantos hablan de mí no me conocen (...) y al hablar me calumnian; los que me conocen callan, y al collar no me defienden; así, todos me maldicen hasta que me encuentran, mas al encontrarme descansan, y a mí me salvan, aunque yo nunca descanso. (...) la muerte misma, una extraña muerte que se quejaba de su mala fama y desconocimiento entre los vivos tan lenguaraces, una muerte que se resentía de la maledicencia y quería salvarse: cansada, más bien amigable y al fin conforme." Y a la posibilidad: "Qué fácil meter una posibilidad o una aprensión o una idea en la cabeza de otra persona, todo se contagia muy fácilmente, de todo podemos ser convencidos, a veces basta un gesto de asentimiento para lograr los propósitos, hacer como que uno sabe, o sospechar la sospecha del otro sobre nosotros para descubrirnos sin querer por miedo y revelar lo que íbamos a mantener secreto."
5.2 Otro de importancia, por su vinculación con lo intertextual, es el de los negros literarios: "por mucho que su carácter sea el de un sinvergüenza, no sabrá transmitir ni un solo rasgo de ese carácter irreverente y desaprensivo al papel venerado, sobre el que jamás verterá una broma, una mala palabra, una incorrección deliberada, una impertinencia ni una audacia. Jamás se permitirá plasmar su personalidad verdadera, considerándola tal vez indigna de ser registrada" (...) "Así, él es lo que se llama un negro en el lenguaje literario - en otras lenguas un escritor fantasma -, y yo he oficiado por tanto de negro del negro, o fantasma del fantasma si pensamos en las otras lenguas, doble fantasma y doble negro, doble nadie." Unido directamente con el tema del doble y del espejismo: "o bien han visto pasar por la televisión las escenas y diálogos que han firmado y no imaginado, acaban por convencerse de que las palabras prestadas o más bien compradas salieron en verdad de sus plumas o sus cabezas: realmente las asumen" (...) "Hay quien contrata los servicios de escritores célebres y en activo (casi todos se venden, o aun se prestan gratis, por hacer contactos e influir y lanzar mensajes)"
5.3 Lo siniestro aparece con variantes que se mezclan con el humor: "Se abrió entonces la puerta por la que habían entrado Solus y Anita, y por ella apareció una mujer de la limpieza bastante mayor y de aspecto montaraz y malhumorado (...) la conversación quedó un minuto o dos en suspenso porque ella tarareaba con mala voz durante su marcha absorta (...) Parecía una bruja, pensé, o quizá una banshee: ese ser sobrenatural femenino de Irlanda que avisa a las familias de la muerte inminenete de alguno de sus miembros" (aquí el canto que se repite de variadas formas, se asemeja al del emisario de la muerte en Madame Bovary), o con la experiencia de lo sobrenatural: "Y fue a la altura de la Plaza de Oriente donde vi dos caballos que avanzaban en la dirección contraria a la mía, pegados a la acera lo más posible para no incomodar a los pocos coches que aparecieran. Eran dos caballos y un sólo jinete, o caballo y yegua, el hombre con sus botas altas montaba al de color canela, la otra jaspeada iba a su misma altura también ensillada, si acaso se retrasaba medio cuerpo en algunos momentos, iban al paso y se los veía flemáticos, caballos andaluces de silla, resonaban los ocho cascos sobre el pavimento brillante, un sonido antiguo, cascos en la ciudad, algo insólito en estos tiempos soberbios que han expulsado a los acompañantes del hombre a lo largo de su historia entera (...) Por eso sentí tanta extrañeza (...) sentí una especie de sensación maravillada (...) unos animales gigantes, lustrosos y ya incomprensibles, de cuellos anchísimos y musculosos troncos y extremidades, son bestias de memoria larga que desarrollan hábitos de erradicación difícil (...) poseen un instinto infalible para discernir al amigo del enemigo, sea cercano o esté en la distancia, ellos nunca confundirán los pasos inofensivos con los envenenados pasos (...) Los vi pasar admirado, allí estaban tan altos e inmemoriales, un caballo montado y una yegua sin jinete en la noche, se oyó un trueno lejano y se alarmó la yegua, no así el caballo, ella hizo un amago de encabritarse, se puso casi de pie un instante como si fuera un monstruo, las dos patas delanteras alzadas como para caer sobre mí y golpearme la cabeza con sus cascos fantásticos y desplomar el peso de su cuerpo inmenso, una muerte horrible, una muerte ridícula. La amenaza no duró nada, el jinete la aplacó en seguida, con una sola voz y un solo movimiento. Una yegua en la noche, eso es lo que muchos creen, hasta los propios ingleses, que significa su palabra nightmare, cuya traducción correcta es pesadilla pero que literalmente parece querer decir yegua de la noche o nocturna y no es así sin embargo, también eso lo estudié de joven, y el nombre mare tiene dos orígenes según vaya solo o con la palabra noche, cuando se refiere a la yegua viene del anglosajón mëre, que significaba eso mismo, y en la pesadilla la procedencia es en cambio mara si mal no recuerdo, que significaba íncubo, el espíritu maligno o demonio o duende que se sentaba o yacía sobre el durmiente aplástándole el pecho y causándole la opresión de la pesadilla, comerciando a veces carnalmente con él o ella aunque si es con él el espíritu es femenino y se llama súcubo y está debajo, y si es con ella es masculino y entonces sí es íncubo y se pone encima: pese yo mañana sobre tu alma, sea yo plomo en el interior de tu pecho que te lleve a la ruina, la vergüenza y la muerte, quizá la banshee que anunciaba con sus gemidos y gritos y cánticos la muerte en Irlanda había pertenecido a ese género, en mi caminata había visto a alguna vieja harapienta y errante, tal vez una banshee que aún no sabía a qué hogar dirigirse esa noche para entonar su lamento, tal vez encaminaría hacia el que fue una vez mío (...) la superstición es sólo una forma como otra cualquiera de pensamiento, una forma que acentúa y regula las asociaciones, una exacerbación, una enfermedad, pero en realidad todo pensamiento está enfermo, por eso nadie piensa nunca demasiado o casi todos procuran no hacerlo".
5.4 Sobre esto último se encadena el tema del vampiro: "Me volví y ví a un individuo de dientes largos (nunca tendría la boca del todo cerrada)" (...) "Tenía los dientes largos como el sujeto que había esperado en un Vips a que yo colgara el teléfono dos noches antes".
5.5 En relación con lo siniestro se trata el tema del doble: "Victoria, mintió si era Celia, y quizá también si no lo era. Pero si lo era mintió con intención e ironía y malicia o incluso burla, porque esa es la versión femenina de mi propio nombre. Sacó un chicle de su bolso, el coche olió a menta. ¿Tú?"
5.6 El espejismo introduce el mundo es visto como una ilusión (lo que remite a Shakespeare Sueño de una noche de verano y Calderón La vida es sueño): el mundo es una fantasía por su característica de múltiple; el sujeto puede moverse a través de este espacio en donde todo es de acuerdo a como se lo cuente; la visión que se tenga de las cosas es la construcción del mundo que se estableca con mayor firmeza, en tanto que no sea destituida por otra.
V EL TONO DE LA NOVELA
6 En relación a cómo está contada la novela, se detecta primeramente la presencia de un narrador decimonónico que se propone contar un mito, una historia desde un afuera y que progresivamente va internándose en un monólogo con pluralidad de voces a partir de los repliegues del pensamiento, transformándose por momentos en un yo poético que atraviesa su propia historia hasta llegar a un plano mítico (hay un intercambio de subjetividades para alcanzar una aparente objetividad); por lo tanto el tono adquiere la intensidad propia del relato épico, partiendo de lo íntimo ("Qué desgracia saber tu nombre aunque ya no conozca tu rostro mañana, los nombres no cambian y quedan fijos en la memoria cuando se quedan, sin que nada ni nadie pueda arrancarlos"), lo dialógico, pasando por la gravedad Shakespeareana y deslizándose hasta la voz familiar en el espacio de lo siniestro (lo no familiar).
VI CONCLUSIÓN
Teniendo en cuenta lo aportado, se puede concluir (aunque parcialmente ya que cualquier análisis, y sobre todo con un escritor de la complejidad de Javier Marías, queda incompleto y sujeto a revisión) que el autor español se propone una literatura enfocada en la relación entre texto y lector y aún más: en lo que se produce fuera del texto (e incluso lo que provoca): los lectores hemos sido encantados por la novela.
por Adriana Parra y Diego Lencina Revista LUCIA, Dpto.
del Profesorado de Letras del IES Nº 2 "Mariano Acosta" Buenos Aires,
Primavera de 1998
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