EL MONARCA DEL TIEMPO

JAVIER MARÍAS

Nota previa del autor

Prólogo de Elide Pittarello

Reino de Redonda

Primera edición, abril 2003

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Este séptimo volumen del Reino de Redonda está dedicado
a quien siempre lo estuvo
El monarca del tiempo en su muy escasa vida.
Es decir, a Mercedes Azúa


EL EDITOR

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Poniatowski, el Bayard polaco, trémulo de fiebre y titubeante, reflexionaba. Las cabalgaduras, piafaban. La tensión de los hombres, al tiempo, cedía y se diluia. Por fin, ensartando la bruma y el vaho, sonaron las voces encadenadas, resolutas, imperativas: hubo una espontánea e improvisada reordenación de las filas, demasiado dispersas ahora, en exceso ausentes y apaciguadas: los corazones más jóvenes batieron con fuerza, los oficiales se calaron un poco más los morriones y desenvainaron haciendo innecesariamente entrechocar los metales, todas las filas se irguieron; altisonante, confusa, se oyó la orden de ataque, y entonces empezó a formarse una nube de polvo, denuedo y calor que fue ascendiendo paulatinamente desde los cascos de los caballos hasta los muslos de los jinetes a medida que unas líneas, al desplazarse, invitaban a las siguientes a avanzar y ocupar su lugar, y que el trote, en virtud del trabajoso pero regulado crescendo de todo impulso remolón e inicial, se iba acelerando mecánicamente. Y como el polvo que enturbiaba la aurora, también el retumbar aumentaba y se hacía a cada segundo más profundo y más uniforme: las tropas compactas marchaban al trote y adoptaron un ritmo de dáctilo, amenazador, machacón; y trotaban, trotaban, trotaban, trotaban.

Fragmento de "El espejo del mártir",
El monarca del tiempo

 

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Í N D I C E

Nota previa, por Xavier Marías

Prólogo, por Elide Pittarello

EL MONARCA DEL TIEMPO
El espejo del mártir
Portento, maldición
Fragmento y enigma y espantoso azar
Contumelias
La llama tutelar

APÉNDICES

Appendix I / Apéndice I: M P Shiel's and John Gawsworth's Redonda / La Redonda de M P Shiel y John Gawsworth (updated / puesta al día 2003)
Appendix II / Apéndice II: Jon Wynne-Tyson's Redonda / La Redonda de Jon Wynne-Tyson (updated / puesta al día 2003)
Appendix III / Apéndice III: Javier Marías's Redonda / La Redonda de Xavier Marías (updated / puesta al día 2003)

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Nota previa

Ride si sapis
Lema del Reino de Redonda


Hace veinticinco años que este título no se encuentra en las librerías. A decir verdad, nunca estuvo muy presente en ellas, pues su primera y única edición hasta la fecha, de 1978, constó de pocos ejemplares, no recuerdo si dos mil o dos mil quinientos o a lo sumo tres mil (pero no creo). La publicó la Editorial Alfaguara con su tradicional cubierta tipográfica de entonces, en gris y morado.

En su día yo presenté El monarca del tiempo como novela, la tercera que daba a la imprenta, tras Los dominios del lobo, de 1971, y Travesía del horizonte, de 1972 según el pie de imprenta (en realidad no apareció hasta marzo o abril de 1973). Desde entonces ha figurado como tal, como novela, en mis notas biográficas o bibliográficas, como se prefiera. Pero si en verdad lo sería o no, dadas sus muy extrañas características, es algo que hoy me resulta indiferente y sobre lo que no discutiría con nadie ni tres segundos. “As you like it”, sería mi shakespeareana respuesta. En 1978 le veía unidad y coherencia al conjunto.

A lo largo de estos cinco lustros se me ha propuesto reeditar este libro en algunas ocasiones, y siempre decliné el amable ofrecimiento. No porque abominara de él (de haber sido así lo habría suprimido de mi lista de obras, o de novelas), sino porque no lo suscribía con gran empeño, tal como fue concebido. Sí he reeditado, en cambio, tres de sus cinco partes como textos autónomos, dos de ellas como cuentos (“El espejo del mártir” y “Portento, maldición”, en mi volumen de relatos Mientras ellas duermen, de 1990) y una como ensayo (“Fragmento y enigma y espantoso azar”, en Literatura y fantasma, de 1993). Estos tres textos los releí sin duda con ocasión de esas reediciones, y aunque creo que no los sometí a casi ningún cambio, estoy seguro de haber facilitado la lectura del ensayo mediante la traducción al castellano, en notas a pie de página, de las numerosas citas del Julio César de Shakespeare que lo recorren. Esa traducción estaba ausente en la primera y única edición de El monarca del tiempo, y las insolencias juveniles, mejor siempre paliarlas. Por ese motivo, estos tres textos se reproducen aquí según sus versiones de 1990 y 1993, más sensatamente.

Los otros dos, los que no han vuelto a visitar las imprentas desde 1978 (“Contumelias”, formalmente otro cuento, y “La llama tutelar”, una breve pieza teatral con algunos –creo- estrafalarios pasajes en verso blanco o quizá negro), no los he releído después de esa fecha ni tampoco lo hago ahora. Ya no tengo edad para posibles sonrojos.

A lo largo de los dos últimos diez o doce años han sido numerosas las personas que me han pedido El monarca del tiempo o me han preguntado cómo podían conseguirlo (y algunas hasta han dudado de su existencia, tomándolo por un título fantasma). Mi respuesta ha sido esta, invariablemente: “Como no sea en una librería de viejo… Pero tres de sus cinco partes pueden leerse en otros volúmenes, y las otras dos me temo que no valen la pena, suponiendo que la valgan las tres recuperadas, y es dudoso”. Con todo, esos lectores curiosos no solían darse por convencidos; o sí, pero les daba lo mismo, porque quizá más que nada eran coleccionistas. Gente como yo mismo, que, si decide tener toda la obra de un autor elegido, no cejará hasta encontrar el título de menor importancia o más detestable: al coleccionista llega un momento en que la calidad de una obra huidiza o rara le trae absolutamente sin cuidado. Tan sólo quiere tenerla en su biblioteca, con mayor ahínco cuanto más rara y huidiza sea.

Debo decir que comprendo bien ese espíritu. Soy capaz de recorrer incansablemente catálogos y librerías de viejo en busca de la última tontería que se le ocurriera escribir a Conrad, o a Faulkner, o a Isak Dinesen, o a Nabokov, o a Thomas Bernhard, por mencionar sólo a unos pocos con los que no me cabe comparación (hay más, hay unos cuantos).

Y ese es el principal motivo de que ahora edite de nuevo El monarca del tiempo. Con una tirada tan modesta como la primera y, sobre todo, sin con ello molestar a ningún editor ni obligarlo a hacer el menor desembolso. Así ya no se me preguntará cómo puede conseguirse este título, ni tendré que dar sobre él la explicación y disuasión acostumbradas, ni jurar que sí existió, ni se verán algunos amigos impelidos a fotocopiar sus fantasmales páginas de vez en cuando.
Tenía veintiséis años cuando lo terminé (enero de 1978, está fechado), y veintisiete recién cumplidos cuando lo publiqué (la edición de Alfaguara, veo ahora, se acabó de imprimir el 3 de octubre de 1978). Y probablemente esté ya lo bastante lejos de aquel joven para mantener en el ostracismo lo que él escribió, más allá de un cuarto de siglo. Veinticinco años son condena suficiente para cualquier posible delito literario, me parece. Aunque de lo que no estoy nada seguro, bien mirado, es de estar en efecto lo bastante lejos del joven aquél que –según mi memoria, o es la suya- alternó la escritura de estas páginas con su traducción de Tristram Shandy de Sterne, cuando vivía en otra vida, en Barcelona.


Xavier Marías
Enero de 2003

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Prólogo


Prudentemente, en la solapa de la primera edición, El monarca del tiempo se llamó libro. Estábamos en 1978 y mezclar géneros literarios dentro de una sola narración era la novedad de la década. Pero nadie había reunido aún tres relatos, un ensayo y una pieza teatral sin el apoyo de una señal previa, instructiva aunque provocadora. Hasta un escritor nada convencional como Juan Benet, al publicar ese mismo año Del pozo y del numa, añadió el subtítulo (Un ensayo y una leyenda) para dejar bien clara la oposición –irreductible desde su punto de vista- entre escritura crítica y escritura artística. No así Javier Marías, que acreditó bajo una sola definición textos diversos, nivelando de hecho formas y contenidos, discursos y creencias. Un desafío casi discreto en comparación con los que nos depararía después. En este caso el límite entre las voces ficticias y la voz verdadera es apenas un simulacro, pero sigue existiendo. Y sin embargo hasta el lector más flexible se sobresalta al descubrir que en “Fragmento y enigma y espantoso azar”- el ensayo estratégico del cual los tres relatos y la pieza teatral son la aplicación axiomática –habla el autor mismo. Es una reflexión sobre el Julio César de Shakespeare que, a primera vista, se parece a los dos textos anteriores. Caer en la trampa es casi inevitable, porque tanto en “El espejo del mártir” como en “Portento, maldición” quien toma la palabra en primera persona muestra una análoga propensión a cavilar. En El monarca del tiempo todos –incluidos el narrador de “Contumelias” y los protagonistas de “La llama tutelar”, los dos textos que completan la obra- saben encadenar con enfática agudeza los conceptos y las figuras de la más culta tradición especulativa. Es una elocuencia tan seductora como impotente. Al igual que los sofistas despreciados por Platón, estos sujetos –los ficticios que actúan y el verdadero que teoriza- razonan brillantemente de lo que desconocen. Sin embargo, a diferencia de ellos, desaprovechan su poder, renuncian a la eficacia. Frente a la inaprensible sustancia del mundo, que bien podría ser “como el de Julio César, de fragmento y enigma y espantoso, magnífico azar”, se desorientan por su propia lucidez y abandonan cualquier forma de ética. Entre su saber y la vida media el abismo. Sin previsiones adecuadas –y ninguna lo es- no hay éxitos satisfactorios. Todo designio queda incumplido, desarmado, nulo.

Si en su momento El monarca del tiempo pudo parecer el refinado divertissement de un joven novelista que –en la opinión de algunos- no parecía español, hoy produce vértigo comprobar que el nihilismo de las más célebres novelas de Javier Marías no es un fruto de la madurez. Ya estaba ahí, aunque tratado con un distanciamiento que cohíbe toda participación emotiva. Para la estética de un novísimo que ya había ensayado las truculencias graciosas de Los dominios del lobo y las más educadas violencias y Travesía del horizonte tal vez fuera un desliz representar la angustia de forma apasionada. Con respecto a aquellas primeras, cáusticas parodias, los temas se van haciendo más graves y auténticos, aunque el humor, la ironía, a menudo el sarcasmo, casi siempre el absurdo, siguen produciendo, con su doblez sutilmente agresiva, esos efectos de irrealidad que eran imprescindibles para una escritura decidida a no pactar con ninguna tradición autóctona.

Así los clamorosos errores de juicio representados con espíritu aún ligero y malicioso en las ficciones de El monarca del tiempo abren paso al escenario trágico de las obras futuras, donde cualquier biografía, ficticia o real, será un tránsito insondable de la nada a la nada. En estas cuatro breves historias, inclementes y perversas, que abordan cuestiones capitales como el colapso de la razón y el sinsentido de la existencia, se fraguan los primeros ejemplos de los muchos personajes pasivos e irresueltos de Javier Marías. Criaturas fantasmales que, con febril imaginación, irán atendiendo a lo incógnito a través de esas alternativas a la praxis racional llamadas, por ejemplo, “presentimiento de desastre” en Corazón tan blanco o “encantamiento” en Mañana en la batalla piensa en mí.

La vivencia del misterio origina conductas incongruentes que implican tramas enrevesadas y finales abiertos. Son historias fronterizas que discurren por lo que es y lo que fue o pudo ser y hasta no ser. Contar lo que se considera siempre accidental no admite desarrollos consecuenciales ni desenlaces resolutivos. Ya a partir de El monarca del tiempo, Javier Marías conecta eventos o cambios en el orden temporal, pero los estructura en contextos reticentes, con un despliegue retórico que apunta al revés de las cosas, a lo negativo u oculto que vuelve imposible la coherencia de los significados. Afirma el autor en “Fragmento y enigma y espantoso azar” que la verdad es una convención. No se descubre, se construye con palabras según las circunstancias: un producto de la voluntad de poder que desenmascara también el orden necesario de la historiografía, tan arbitrario como el de cualquier ficción. Las consecuencias extremas se verán veinte años más tarde, en una obra inclasificable y sobrecogedora como Negra espalda del tiempo.

Saber lo que vino después cambia el valor de El monarca del tiempo, libro que un día el autor deshizo y ahora devuelve a su forma originaria y a su natural trayectoria artística. Ahora es otra su “duración temporal” o “momento presente” (el “monarca del tiempo” a que se refiere el título); es otra, por lo tanto, su verdad actualizada. En cada nueva historia Javier Marías suele retomar algo de sus invenciones anteriores: son citas alusivas, pruebas de aquellas identidades precarias que ningún discurso, y menos aún el suyo, puede fijar de una vez para siempre. Desde este punto de vista El monarca del tiempo inaugura figuras arquetípicas como el padrino y el ahijado de “Portento, maldición” o la hermana del protagonista de “Contumelias”, que volverán con otros papeles y distintas relaciones cronológicas en El siglo y en El hombre sentimental. Pero presenta también figuras más excéntricas y olvidadas como la de “La llama tutelar”, el único texto escrito en forma teatral hasta la fecha. Hoy, tras conocer la escalofriante escena del Juicio Final en Tu rostro mañana (1 Fiebre y lanza), donde todos los muertos del mundo deberían exponer simultáneamente sus historias, ya no nos sorprende tanto la invención previa de un ser sobrenatural como Belinai. Es el tremendo ángel del Apocalipsis al que el autor, en una larga acotación más propia de un relato, describe como “un bailarín no muy grácil condenado al fracaso por definición y empeñado no obstante en triunfar; y se mantiene erguido: en verdad parece que fuera a cantar”. Esta alegoría aniquiladora sigue pareciendo un juego. Las muchas rarezas físicas y morales del ángel, cómicamente presentado como un inexperto caprichoso, predisponen a una escucha irreverente de su solemne discurso sobre el fin del mundo. Pero, no obstante tantas precauciones, el pathos estalla y crece de verso en verso. Belinai declama poéticamente la inexistencia futura como indiferencia absoluta o falta de alteridad y determinación, hasta la aporía última del “siempre habrá nunca”, la fórmula más antinómica del enigma del tiempo, nada más que una superficie lingüística.

Esta es la verdad del ángel, pero sólo porque es el último en hablar. También su profecía es provisional, dado que según Javier Marías el tiempo carece de fin “cuando se lo piensa desprovisto de la divisibilidad que aparenta otorgarle su contenido”. Es el argumento fundamental de “Fragmento y enigma y espantoso azar”, el ensayo que implícitamente legitima la literatura como discurso de la experiencia errática e ilusoria, y por ello mismo libre de elegir todos los rumbos que la razón descarta.

Fue un buen entrenamiento. Así Javier Marías empezó a contar cualquier situación como si fuera a la vez imaginaria y posible o improbable y verdadera. Aunque la campaña napoleónica de Rusia es un hecho irrefutable, quién sabe si el extravagante y desdichado capitán Louvet de “El espejo del mártir” es un personaje real o ficticio. En el cuento se lo menciona con Poniatowski y Napoleón, insinuando una deliberada omisión de su caso por parte de quienes deberían dejar constancia de la así llamada realidad. El discurso no garantiza nada al respecto y Javier Marías ha revelado después un gran talento para dar a conocer vidas de novela, con una técnica que remite ambiguamente a lo que sobrepasa el decir, siempre infundado o metafórico. ¿Acaso alguien habría sospechado que el escritor John Gawsworth no era una brillante y conmovedora invención literaria, si las páginas relativas a él en Todas las almas no hubieran incluido dos fotos suyas? La ficción contagia la realidad y la realidad se desliza en la ficción, es un tópico y un reto. Por haber imaginado fragmentos de la vida conocida y desconocida de John Gawsworth, Javier Marías ha llegado a ser Rey de Redonda mucho tiempo después. Según lo que ya mostraba El monarca del tiempo, todo se debe al azar, es decir, nada se explica. Pero la verdad –la de ahora, la que sigue dando forma narrativa a nuestro presente- es que aquel imaginar fue la causa y este reinar es el efecto.

ELIDE PITARELLO
Universidad de Venecia

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Appendix I / Apéndice I

M P Shiel's and John Gawsworth's /
La Redonda de M P Shiel y John Gawsworth

(updated / puesta al día 2003)

 

TITLES AND OFFICES BESTOWED BY JOHN GAWSWORTH, KING JUAN I

TÍTULOS Y CARGOS OTORGADOS POR EL REY JUAN I, JOHN GAWSWORTH

 

* means Created during the reign of King Felipe I, Matthew Phipps Shiel, and confirmed after his death in 1974 /
indica Nombrados durante el reinado de Matthew Phipps Shiel, el rey Felipe I y confirmados tras su muerte en 1947

** means There is no documentation available for these creations /
indica Nombramientos de los que no se ha hallado constancia escrita

 

a) PEERS CREATED BY KING JUAN I, OR BY HIM AS REGENT IN THE REIGN OF KING FELIPE I/
PARES NOMBRADOS POR EL REY JUAN I, COMO TAL O EN SU CALIDAD DE REGENTE DURANTE EL REINADO DEL REY FELIPE I

Arch-Duke / Archiduque

Arthur Machen (created in 1947 / nombrado en 1947)

 

Grand Dukes of Nera Rocca/ Grandes Duques de Nera Rocca

Kate Gocher (1947)

Victor Gollancz (1947)

Sir Leigh Vaughan Henry, Grand Duke of Basalto (1957)

William Reginald Hipwell (1957?)

Annamarie V Miller (1947)

Albert Reynolds Morse (1947), Grand Duke of Redonda (1949)

Edward Buxton Shanks (1947)

Carl Van Vechten (1947)

 

Dukes and Duchesses / Duques y Duquesas

Robert Beatty, Duke of Ontario (1961)

Oswell Blakeston , Duke of Sangro (1947) *

Roy Campbell, Duke of Carmelita (1949)

Cyril James Fernandez Clarke, Duke of Tuba (1949)

Joan Crawford, La Crawford (1956)

Michael Denison , Duke of Essexa y Stebbingo (1959)

Charles Duff , Duke of Columbus (1949) (relinquished / renunció 1951)

Gerald Durrell , Duke of Angwantibo (1951?)

Lawrence Durrell , Duke of Cervantes Pequeña (1947) *

Robert Fabian of the Yard, Duke of Verdugo (1951)

Iain / Ian Fletcher (1947), Duke of Urgel (1951)

Russell Foreman , Duke of Dumosa (1967)

George Sutherland Fraser, Duke of Neruda (1949)

Francis Fytton , Duke of Spada (1961)

Charles Wrey Gardiner, Duke of Rio de Oro (1959?)

Dulcie Gray, Duchess of Essexa y Stebbingo (1959)

Michael Harrison, Duke of Sant'Estrella (1951)

John Heath-Stubbs, Duke of Mosquito Shore (1949)

Edgar Jepson, Duke of Wedrigo (1947)

Buffie Johnson, Duchess of Nera Castilia (1947) *

Georges Levai, Duke of Salinas (1949)

Philip Lindsay, Duke of Guano (1947) *

Murrough Loftus, Duke of Granta (1967)

John Metcalfe, Duke of Bottillo (1951)

Henry Miller, Duke of Thuana (1947) *

Merton Naydler (1947), Duke of Logos (1951)

Gerlinde Pott, Duchess of Liebfraumilch & Nikky (1959)

Vincent Price, Duke of Grue (1961)

T (homas) Weston Ramsey, Duke of Valladolida (1947) *

Julian Maclaren-Ross, Duke of Ragusa (1949)

Antony Rota, Duke of Conservatura (1961)

Cyril Bertram Rota, Duke of Sancho (1947) *

Dylan Thomas, Duke of Gweno (1947)

A (imé) F(élix) Tschiffely, Duke of Mancha y Gato (1949)

Sir John Waller, Duke of Soula (1947)

Noel Whitcomb, Duke of Bonafides (1952?)

Robert Williams, Duke of Bally (1951)

Jon Wynne-Tyson, Duke of Dulce Immaculato (1954)

Richard Aldington (1961)

Ethel Laura Armstrong (1947)

Hugo Ball **

Neil Bell (1947)

Sir Dirk Bogard (1961)

D G Bridson (1951)

Patrick Burke (1951)

Frederick Carter (1947)

W H Chesson (1947)

'John Connell' (1947)

Howard Marion Crawford (1961)

Arnold Dawson (1949)

Frances Day (1961)

Hugh Oloff de Wet (1961)

August Derleth (1947)

Edward Doro (1947)

Diana Dors (1959)

P G Dwyer (1949)

Malcom M Ferguson (1949)

Stephen Graham (1949)

Joan Greenwood (1961)

James Henle (1947)

Ralph Hodgson (1961)

Trudy Frances Holland (1951)

David Hugles (1956)

Naomi Jacob (1961)

Aram Khatchaturian (1961)

Selwyn Jepson (1951)

Anne King-Fretts (1947)

Alfred A Knopf (1949)

Hilary Machen (1951)

A (lfred) E (dward) W (oodley) Mason (1947)

R (odolphe) L (ouis) Mégroz (1949)

E (dward) H (arry) W (illiam) Meyerstein (1947)

Thomas Moult (1949)

K G Myer (1947)

Kate O'Brien (1961)

Walter Owen (1947)

Eden Phillpotts (1947)

Abbé Pierre (Henri Antoine Grouès) (1961)

L G Pine (1951)

David C Polden (1947)

Stephen Potter (1951)

J (ohn) B (oynton) Priestley (1951)

'Ellery Queen' (Frederic Dannay & Manfred Bennington Lee) (1947)

Arthur Ransome (1947)

Grant Richard (1947)

Anne Ridler (1961)

Walter Roberts (1947)

John Rowland (1947)

Jestyn Viscount St Davids (1959?)

Henry Savage (1951)

Dorothy L (eigh) Sayers (1949)

Martin Secker (1949)

Dame Edith Sitwell (1959?)

Frank Swinnerton (1947)

Julian Symons (1951)

Rachel Annand Taylor (1951)

J C Trewin (1951)

Alan Tytheridge (1947)

John Wain (1961)

James Walker (1947)

Dame 'Rebecca West' (Cecily Fairfield Andrews) (1951)

John Wheeler (1947)

G H Wiggins (1947)

Sir P (elham) G (renville) Wodehouse **

Mai Zetterling (1956)

 

Marquess / Marqués

The Honourable Philip Inman (1951)

 

Count / Conde

Cecil Jackson Craig, Count Vavasour Plantagenet (1956)

 

Baron/ Barón

Percy Francis Brash Newhouse Armstrong (1949)

 

Archbishop/ Arzobispo

The Reverend John William Martin (1949)

 

 

b) ORDERS BESTOWED BY KING JUAN I /
ÓRDENES CONCEDIDAS POR EL REY JUAN I

 

Knights / Dames Grand Cross of the Order of Santa María de la Redonda

Caballeros / Damas Gran Cruz de la Orden de Santa María de la Redonda

Her Majesty Queen Lina / Su Majestad la reina Lina (1898)

Her Majesty Queen Lydia / Su Majestad la reina Lydia (1918?)

Her ex-Majesty Queen Barbara / Su ex-Majestad la reina Barbara (1949)

Her Majesty Queen Estelle / Su Majestad la reina Estelle (1949)

Albert Reynolds Morse, Grand Duke of Redonda (1949)

Her Majesty Queen 'Anna' / Su Majestad la reina 'Anna' (1955)

 

Knights Commander of the Order of the Star of Redonda

Caballeros Comendadores de la Orden de la Estrella de Redonda

Sir Robert Armstrong (1951)

Frank Barton (1951)

John Bayliss (1951)

Sir 'Morchard Bishop' (Oliver Stonor) (1951)

Everett F Bleiler (1949)

Andrew Block (1949)

Robert Michael Budgell (1951)

Roy James Collcutt (1951)

Rupert Croft-Cooke (1951)

Nigel Roy Cox (1949)

Peter Ditton (1949)

Frederic Doerflinger (1949)

Malcolm Elwin (1949)

Stuart B J Friend (1949)

Daniel George (1949)

Michael Gough (1949)

Susil Gupta (1949)

Kenneth Hare (1949)

Sir Leigh Vaughan Henry (1951)

Benson Herbert (1949)

Robert Herring (1949)

Kenneth Hopkins (1951)

Louis J McQuilland (1949)

Thomas Anthony Mullen (1949)

J A G Nicoll (1951)

John Joseph O'Leary (1949)

Herbert Palmer (1949)

Derek Patmore (1949)

Sir Hywel Bowen Perkins (1951)

The Reverend M H Pimm (1949)

George Pollock (1951)

Andreas Phillips (1951)

Noel Ranns (1951)

Maurice Richardson (1951)

Alfred Ridgway (1949)

Edgar Horace Samuel (1949)

George Stephenson (1949)

Randall Swingler (1951)

Joseph William Tollow (1951)

E (dward) H (arold) Visiak (1949)

John Foster White (1951)

Jon Wynne-Tyson (1949)

 

The Juan Cross (For Valour: Civil Division) /

La Cruz Juan (Al Valor: División Civil)

William Joseph O'Leary (1951)

 

c) OFFICES BESTOWED BY KING JUAN I /
CARGOS NOMBRADOS POR EL REY JUAN I

Grand Chamberlain / Gran Chambelán: Neruda (1949)

Acting Grand Chamberlain / Gran Chambelán en Funciones: Urgel (1951)

Lord Chancellor / Lord Canciller: Logos (1951)

Cartographer Royal / Real Cartógrafo: Columbus (1949)

Historiographer Royal / Real Cronista: Guano (1949)

Chief of Royal General Staff / Jefe Máximo del Personal Real: Carmelita (1949)

Master of the King's Horse / Maestro de la Real Caballería: Mancha y Gato (1949)

Master of the King's Music / Maestro de la Real Música: Tuba (1949)

Poet Laureate / Poeta Laureado: Gweno (1951?)

Poet Laureate II / Poeta Laureado II: Mosquito Shore (1962?)

Minister Plenipotentiary to the French Republic/ Ministro Plenipotenciario en la República Francesa: Salinas (1949)

Physician in Ordinary/ Médico Titular: Sir Hywel Bowen Perkins(1951)

Master of the Chapel Royal/ Real Maestro de la Capilla: Sir Leigh Vaughan Henry (1951)

Lord High Admiral/ Mando Supremo del Almirantazgo: Botillo (1951)

Admiral of the Fleet / Almirante de la Armada: Lord StDavids (1959?)

Postmaster General / Director General de Correos: Bally (1951)

Commissioner of Police / Comisario de Policía: Verdugo (1951)

Commissioner for Propaganda / Comisario de Propaganda: Bonafides (1952?)

Commissioner of Tax Suppression/ Comisario de la Supresión de Impuestos: Sir Robert Armstrong (1951)

 

 

Nota Bene: In 1979, King Juan II or Jon Wynne-Tyson issued a State Paper by which he proclaimed 'null and void' all of King Juan I's or John Gawsworth's 'ennoblements' after 1951, for reasons similiar to those set out in my Prefatory Note. Afterwards, however, he deemed those of the actors Michael Denison and Dulcie Gray valid, as being well-deserved and not venal. All other post-1951 titles and offices included in the previous list (among them Jon Wynne-Tyson's Dukedom) have also been deemed deserved and not venal by myself, and are therefore valid now.

Javier Marías

 

Nota Bene: En 1979, el rey Juan II o Jon Wynne-Tyson emitió un Edicto Oficial por el que declaró "nulos e invalidados" todos los "ennoblecimientos" del rey Juan I o John Gawsworth posteriores a 1951, por razones semejantes a las expuestas en mi Nota Previa. Más adelante, sin embargo, consideró válidos los de los actores Michael Denison y Dulcie Gray, al juzgarlos merecidos y no venales. Los demás títulos y cargos posteriores a 1951 incluidos en la precedente lista (entre ellos el Ducado de Jon Wynne-Tyson), los he juzgado asimismo merecidos y no venales, y por lo tanto son ahora válidos.

Xavier Marías

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Appendix II / Apéndice II

Jon Wynne-Tyson's Redonda /
La Redonda de Jon Wynne-Tyson

(updated / puesta al día 2003)

 

TITLES AND OFFICES BESTOWED BY JON WYNNE-TYSON, KING JUAN II

TÍTULOS Y CARGOS OTORGADOS POR EL REY JUAN II, JON WYNNE-TYSON

 

a) PEERS CREATED BY KING JUAN II /
PARES NOMBRADOS POR EL REY JUAN II

 

Dukes and Duchesses / Duques y Duquesas

Alan Coren, Duke of Pulcinella (1979)

Steve Eng, Duke of Nashville (1997)

Ronald Hall, Duke of Domingo (1984)

Peter Hilaire, Duke of Waladli (1979)

Dr Richard A Howard, Duke of Androecia (1979)

Madeleine Masson, Duchess of Mirage (1979)

Jack A Murphy, Duke of Strata (1979)

Desmond V Nicholson, Duke of Artefact (1979)

Denis Trewin Pitts, Duke of Torosguana (1984)

Roy Plomley, Duke of Deodar (1984)

John D Squires, Duke of Tort (1979)

Michael Storm, Duke of Callas (1984)

Albert A Wheeler, Duke of Cielo (1979)

 

Baronet / Baronet

Sir John Crocker (1979)

 

b) ORDERS BESTOWED BY KING JUAN II/
ÓRDENES CONCEDIDAS POR EL REY JUAN II

 

Knights / Dames Grand Cross of the Order of Santa María de la Redonda

Caballeros / Damas Gran Cruz de la Orden de Santa María de la Redonda

Her Majesty Queen Jennifer / Su Majestad la reina Jennifer (1970)

 

Knights / Dames Commander of the Order of the Star of Redonda

Caballeros / Damas Comendadores de la Orden de la Estrella de Redonda

David Atkins (1984)

Francis M L Barthropp (1993)

Michael Briggs (1984)

Pippa Burston (1985)

Robert Coram (1993)

Alan Coren (1979)

David Richard Holloway (1986)

Richard Liddle (1979)

Hugh Armstrong MacLean

Enda Padraigh O' Coineen (1979)

Hubert Gabriel de Ortiz (1991)

Libby Purves (1984)

Jay Rainey (1979)

Dr Alan Stoddard (1984)

 

Order of the Kingdom of Redonda

Orden del Reino de Redonda

Louis Barron

Alex E Kessler (1979)

Father William Lake (1979)

Michael Rowson (1984)

Harold Wilson (1979)

 

Members of the Kingdom of Redonda

Miembros del Reino de Redonda

Ian Clark (1979)

Maurice C Clarke, 'Mahaja' (1979)

Denfield Davis (1979)

Michael Debens (1979)

David Jeffery (1979)

Eric Joseph (1979)

Neville Riley, 'Gija' (1979)

Mitchell Saltwell (1979)

Romeo Simon, 'Black Spade' (1979)

 

c) OFFICES BESTOWED BY KING JUAN II /
CARGOS NOMBRADOS POR EL REY JUAN II

Attorney General / Fiscal del Tribunal Supremo: Tort (1979)

Court Jester / Bufón de la Corte: Pulcinella (1979)

Royal Archivist / Real Archivero: Harold Billings

Representative at the Information Center in Diamond Bar, California
/ Representante en el Centro de Información de Diamond Bar, California:
Hubert Gabriel de Ortiz (1991)

.

Appendix III / Apéndice III

Javier Marías's Redonda /
La Redonda de Xavier Marías

(updated / puesta al día 2002)

 

TITLES AND OFFICES BESTOWED BY JAVIER MARÍAS

TÍTULOS Y CARGOS OTORGADOS POR XAVIER MARÍAS

 

a) PEERS CREATED BY JAVIER MARÍAS /
PARES NOMBRADOS POR XAVIER MARÍAS

 

Dukes and Duchesses / Duques y Duquesas

Pedro Almodóvar, Duke of Trémula (1999)

António Lobo Antunes, Duke of Cocodrilos (2001)

John Ashbery, Duke of Convexo (1999)

Pierre Bourdieu, Duke of Desarraigo (1999)

William Boyd, Duke of Brazzaville (1999)

A(ntonia) S(usan) Byatt, Duchess of Morpho Eugenia (1999)

Guillermo Cabrera Infante, Duke of Tigres (1999)

Pietro Citati, Duke of Remonstranza (2002)

J (ohn) M (ichael) Coetzee, Duke of Deshonra (2001)

Francis Ford Coppola, Duke of Megalópolis (1999)

Agustin Díaz Yanes, Duke of Michelín (1999)

Roger Dobson, Duke of Bridaespuela (1999)

Sir John Elliott, Duke of Simancas (2002)

Frank O (wen) Gehry, Duke of Nervión (2001)

Francis Haskell, Duke of Sommariva (1999)

Eduardo Mendoza, Duke of Isla Larga (1999)

Ian Michael, Duke of Bernal (2000)

Arturo Pérez-Reverte, Duke of Corso (1999)

Francisco Rico, Duke of Parezzo (1999)

Sir Peter Russell, Duke of Plazatoro (1999)

Fernando Savater, Duke of Caronte (1999)

W G Max Sebald, Duke of Vértigo (2000)

Luis Antonio de Villena, Duke of Malmundo (1999)

Juan Villoro, Duke of Nochevieja (1999)

 

Viscounts and Viscountesses/ Vizcondes y Vizcondesas

Frederic Amat, Viscount Viatge (2000)

Carlos Franco, Viscount Habana (2001)

Rita Gombrowicz, Viscountess Ferdydurke (2000)

Javier Mariscal, Viscount Ney (2001)

Alessandro Mendini, Viscount Alquimia (2001)

Baronessa Beatrice Monti della Corte von Rezzori, Viscountess Antaño (2000)

Helena Rohner, Viscountess Von Gunten (2001)

Larissa Salmina-Haskell, Viscountess San Petersburgo (2000)

Jan Peter Tripp, Viscount Reutlingen (2000)

 

b) ORDERS BESTOWED BY JAVIER MARÍAS /
ÓRDENES CONCEDIDAS POR XAVIER MARÍAS

 

Knights / Dames Commander of the Order of the Star of Redonda

Caballeros / Damas Comendadores de la Orden de La Estrella de Redonda

Carme López M. (2000)

 

c) OFFICES BESTOWED BY JAVIER MARÍAS /
CARGOS NOMBRADOS POR XAVIER MARÍAS

 

Diplomatic Corps (Redondan Ambassadors and Envoys)

Cuerpo Diplomático (Embajadores y Emisarios Redondinos)

 

Ambassador to the United States of America, or "Santayana" /
Embajador en los Estados Unidos de América, o "Santayana"

Esther Allen (1999)

Ambassador to Spain, or "De Wet"/
Embajador en España o "De Wet":

Julia Altares (1999)

Ambassador to Germany, or "Humboldt"/
Embajador en Alemania, o "Humboldt":

Paul Ingendaay (1999)

Ambassador to Italy, or "Baretti" /
Embajador en Italia, o "Baretti":

Daniella Pittarello (1999)

Ambassador to Iceland, or "Eddison"/
Embajador en Islandia, o "Edisson":

Jaime Salinas (1999)

Ambassador at the Court of St James, or "Blanco"/
Embajador en la Corte de San Jaime, o "White":

Eric Southworth (1999)

Ambassador at 221b Baker Street, or 'Ashdown' / Embajador en la Corte de San Jaime, o 'Ashdown':

Antonio Iriarte (2001)

Consul at East Berlin, or "Friedrich"/ Cónsul en Berlín Oriental, o "Friedrich":

Elke Wehr (2000)

Consul at Xers, or "Urbach"/ Cónsul en Jerez, o "Urbach":

Juan Bonilla (2000)

Literary Envoy Royal, or "Di Seingalt"/
Real Emisaria Literaria, o "Di Seingalt":

Mercedes Casanovas (1999)

Surreptitious Envoy to the United Nations, or "Sorge" /
Emisario Infiltrado en las Naciones Unidas, o "Philby":

Rafael Ruiz de la Cuesta (1999)

 

Offices an Appointments / Cargos y nombramientos

 

Chancellor of the Privy Seal, or "Shaftesbury"/
Canciller del Sello Real, o "Shaftesbury"
:

Mercedes López-Ballesteros (1999)

Historiographer Royal in the Spanish Tongue, or "Inca Garcilaso"/
Real Cronista en Lengua Española, o "Inca Garcilaso":

Manuel Rodríguez Rivero (1999)

Historiographer Royal in the English Tongue , or " Tusitala" /
Real Cronista en Lengua Inglesa, o "Tusitala":

Bridaespuela (1999)

Master of the King's Music, or "Boccherini" /
Maestro de la Real Música, o "Boccherini":

Nicholas Clapton (1999)

Keeper of the Royal Drawings, or "Van den Wyngaerde" /
Conservador de los Reales Dibujos, o "De las Viñas":

César Pérez Gracia (1999)

Keeper of the Royal Archives, or "Sister Juana Inés" /
Conservadora de los Reales Archivos. o "Sor Juana Inés":

Montserrat Mateu (1999)

Poet Laureate in the Spanish Tongue, or Villamediana" /
Poeta Laureado en Lengua Española, o "Villamediana":

Malmundo (1999)

Poet Laureate in the English Tongue, or "Skelton" /
Poeta Laureado en Lengua Inglesa, o "Skelton":

Marius Kociejowski (1999)

Physician to the Royal Psyche, or "Dr Polidori" /
Médico de la Real Psique, o "Dr Polidori":

Dra Carmen García Mallo (1999)

Physician Royal in Ordinary, or "Sir Thomas" /
Real Médico Titular, o "Browne":

Dr José Manuel Vidal Secanell (1999)

Head of the Secret Service, or "Man Who Knew Too Much" /
Jefe del Servicio Secreto, u "Hombre Que Sabía Demasiado":

Alejandro García Reyes (1999)

Commissioner for Agit/Prop, or "Man Who Was Thursday" /
Comisario de Agitación y Propaganda, o "Hombre Que Fue Jueves":

John Cross / Juan Cruz (1999)

Photographer Royal, or "Clifford" /
Real Fotógrafo, o "Clifford":

Quim Llenas (1999)

Bookseller Royal in Spain /
Real Librero en España:

Antonio Méndez (& His Alberts) /
Antonio Méndez ( y sus Albertos) (Libreria Méndez, Madrid)
(1999)

Bookseller Royal in the United Kingdom /
Real Librero en el Reino Unido:

John de Falbe (John Sandoe Books, London/ Londres) (1999)

Master of the Royal Imprint in the English Tongue /
Maestro de las Reales Prensas en Lengua Inglesa:

Ray Russell (The Tartarus Press, Horam) (1999)

Fencing Master Royal, or "Lagardère" /
Real Maestro de Esgrima, o "Lagardère":

Corso (1999)

Master of the Royal Turf , or "Long Fellow" /
Maestro del Real Hipódromo, o "Tipo Largo":

Caronte (1999)

Master of the Royal Tauromachy, or "Pepe Hillo" /
Maestro de la Real Tauromaquia, o "Pepe Hillo":

Michelín (1999)

Manager of The National Football Team, or "Sir Stanley" /
Seleccionador Nacional de Fútbol, o "Mathews":

Eduardo Calvo, "Metropolitano" (1999)

Prisoner of Zenda Royal /
Real Prisionero de Zenda:

Miguel Marías (1999)

Portrait of the Artist Royal - Real Retrato del Artista:

Fernando Marías (2000)

Magic Flute Royal - Real Flauta Mágica:

Alvaro Marías (2000)

Twilight Zone Royal- Real Zona Fantasma

Montserrat Vega (2001)

Strogoff Royal - Real Strogoff

Inés Blanca (2003)

Body-Snatchers Royal- Reales Ladrones de Cuerpos:

Jesús Cano & Enric Pastor (2001)

 

 

d) MEMBERS OF THE AYLESFORD FITZROVIAN ORDER/

MIEMBROS DE LA ORDEN FITZROVIANA DE AYLESFORD

 

Gail Nina Anderson (2000)

David Ashton (2000)

Christopher Martin (2000)

Sir Hywel Bowen Perkins (2000)

Adrian Robertson (2000)

Ray Russell (2000)

Julie Speedie (2000)

Mark Valentine (2000)

 

e) HONORARY CITIZENS OF REDONDA /

CIUDADANOS HONORARIOS DE REDONDA

 

María Rosa Alonso (2000)

Miguel Alzueta (2001)

Nacho Amado (1999)

Marisol Benet de Cavanna (2000)

Teresa Bordón (1999)

Carmen Bouguen (2001)

Blanca Chacel (2000)

Paolo Collo (2000)

Richard Grenville Clark (1999)

Joe Cuomo (2002)

Marta Donada (2000)

Anthony Edkins (2001)

Amaya Elezcano (1999)

Carina von Enzenberg (2000)

Barbara Epler (1999)

Susana Esparza (2000)

Glauco Felici (2000)

Gonzalo Garcés (2000)

Mercedes García Arenal (2000)

Carmen "Cuqui" García del Diestro (2000)

Gonzalo Gil (2000)

Marcos Giralt Torrente (2000)

Maria Grimley (1999)

Rosa M Junquera (2001)

Michael Klett (2000)

Jara Llenas (2000)

Aline Glastra van Loon (2000)

May Lorenzo Alcalá (2000)

Christian Martí-Menzel (1999)

Aurora Martín (1999)

Antonio Martínez Sarrión (2000)

Augusto Martínez Torres (2000)

Rafael Muñoz Saldaña (1999)

Enrique Murillo (1999)

Marina Núñez (2000)

Ricard Núñez (2000)

Benjamín Prado (2001)

César Romero (1999)

Maarten Steenmeijer (2001)

Marisa Torrente Malvido (1999)

Sara Torres (2003)

 

REALM OF REDONDA PRIZES /

PREMIOS REINO DE REDONDA

J (ohn) M (ichael) Coetzee (2001)

Sir John h (uxtable) Elliott (2002)

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