Concha García Campoy
Nuestros oyentes saben que tiene
muchos libros estupendos a sus espaldas, pero seguramente recordarán
Todas las almas, o Corazón tan blanco o
Negra espalda del tiempo. Hay un libro de cuentos que a mí
me entusiasma que es Mientras ellas duermen, yo creo que
los mejores cuentos que he leído y estábamos hablando
y le estaba diciendo a Ángeles que me he leído 400
páginas y que me quedan solo unas poquitas para acabar
Tu rostro mañana porque no he querido leerlo precipitadamente.
Estaba disfrutándolo.
¿Cómo estás,
Javier Marías?
Javier Marías
Hola, qué tal. Buenos días.
Concha G. Campoy
Buenos días. Estás
en compañía de Javier Gurruchaga, Gerardo Vera y
Ángeles Caso.
Javier Marías
Pues muchos saludos a los tres,
aunque a Gerardo no lo conozco personalmente. A Javier y a Ángeles
hace tiempo que no los veo.
Ángeles Caso
Sí, es verdad.
Javier Marías
Encantado de oíros.
Ángeles Caso y
Javier Gurruchaga
Igualmente, Javier.
Gerardo Vera
Yo te conozco por tus libros, Javier,
o sea que da igual.
Javier Marías
Jajaja.
Concha G. Campoy
Además, Javier Marías,
Tu rostro mañana. 1. Fiebre y lanza. Es decir, Javier,
que tú nos preparas más, esta es la primera parte.
Javier Marías
Pues sí, es el primer volumen
en principio de dos. Aunque en fin, uno nunca sabe si va a cometer
un error de cálculo y quién sabe si a lo mejor acabarán
siendo más o por el contrario, y eso es una cosa con la
que de vez en cuando amenazo, en parte para divertirme, a mis
editores, a lo mejor la segunda parte en vez de ser otras 500
páginas aproximadamente, que es lo que tiene este volumen,
hubiese calculado mal y me salen 100 y saco un segundo volumen
ridículo que no justificaría en absoluto los dos
volúmenes. Se llevan las manos a la cabeza, pero en fin.
Lo previsible es que haya un segundo volumen efectivamente de
unas casi 500 páginas.
Concha G. Campoy
La sensación que tenía
leyendo tu libro, que por cierto me quedan muy poquitas páginas
para acabarlo
Javier Marías
Sí, por lo que has dicho
te quedan me parece que 75
Concha G. Campoy
Exactamente, un poco menos. La
sensación es que haces ya filosofía de la literatura.
Javier Marías
Bueno, no sé si de la literatura
exactamente, más que de la literatura. quizá del
hablar y del callar y lo que tiene el hablar por ejemplo de cosa
maravillosa, de cosa que además, como se dice en el libro,
comparte todo el mundo absolutamente. En un momento dado se dice
que el hablar es lo que incluso tienen los que no tienen nada
más, es decir, los mendigos, la gente más pobre,
la gente más inculta, porque independientemente de la cultura
que se tenga, la verdad es que la gente que habla, habla muchísimo.
Concha G. Campoy
Claro, porque tú dices en
la primera frase del libro: "No debería uno contar nunca
nada". Sin embargo lo contamos todo.
Javier Marías
Pues sí, y yo el primero
porque con esa primera frase la verdad es que se lo he puesto
fácil a posibles detractores porque no tienen más
que decir que si yo hubiera seguido al pie de la letra esa primera
frase nos habríamos ahorrado esas 475 páginas. Pero
efectivamente ahí, por un lado, se muestra el lado positivo
e incluso absolutamente vital del hablar, y por otro lado también,
se habla del horror que eso puede acarrear a veces e incluso del
callar como salvación. Por ejemplo, no sé, incluso
en cosas
Está en las primeras páginas un comentario
sobre eso que hemos visto tantísimas veces sobre todo en
las películas americanas, en que cuando se detiene a alguien
se le aplica lo que se llama la fórmula Miranda, que es
esa frase que hemos oído mil veces que dice: "Tiene usted
derecho a guardar silencio porque cualquier cosa que diga se podrá
utilizar en su contra". Es decir, es una extraña advertencia
si uno se para a pensar, es como si a uno le dijeran: mire, cállese
que es lo mejor, ¿no? Quizá si se calla usted pueda
salvarse, casi es mejor que no diga nada. Que no empiece a decir
"no, yo no he sido, no soy culpable". Es algo curioso, la propia
ley, por lo menos en Estados Unidos, considera
"calla y
entonces sálvate".
Concha G. Campoy
Y en gran medida el protagonista
de la novela es vidente o psicólogo avezado, o tiene un
don. Yo creo que esa capacidad de ver o presumir, o quizá
de alguna manera, fantasear acerca de cómo es y cómo
se verá la gente en el futuro.
Javier Marías
Sí, bueno, las dos palabras
que has empleado la verdad es que yo no las emplearía.
Ni vidente ni psicólogo, porque precisamente no
Concha G. Campoy
Juega más bien a eso, ¿no?
Javier Marías
No, se trata más bien
en fin, el narrador que es un español, que por otra parte
es el mismo narrador de mi antigua novela Todas las almas,
aunque no es en modo alguno la novela una continuación
de aquella, pero sí recupera la misma voz narradora. Al
cabo de muchos años vuelve a estar en Inglaterra y entonces
a través de una serie de vicisitudes entra a trabajar con
un grupo que se creó en su momento, en la Segunda Guerra
Mundial y que aun ahora pervive, y que lo creó el MI6,
es decir, el servicio secreto británico para el exterior
-el MI5 es el que se ocupa de las cosas del interior- y se creó
en su día, en la Segunda Guerra Mundial con vistas a intentar
desenmascarar a los espías alemanes que efectivamente se
iban lanzando en paracaídas sobre el suelo británico,
a los cómplices que había allí, etc. Y también
para reclutar a personal. Y entonces no, realmente, no es una
cosa de psicólogos ni por supuesto tiene nada de sobrenatural,
no es un visionario, sino que se trata de buscar a un agente digamos
con la capacidad y el atrevimiento y la responsabilidad, para,
se dice, ver lo que en realidad todos somos bastante capaces de
ver; es decir, sería un don, o una facultad que en realidad
tendríamos todos, es decir, lo que sucede es que, se sostiene
en la novela, normalmente casi nadie se atreve a hacerlo o casi
nadie pone en práctica.
Concha G. Campoy
¿Y haces tú ese ejercicio,
Javier? ¿Eso de mirar a alguien?
Javier Marías
Hombre, todos, yo creo que todos
lo hacemos y todos dejamos de hacerlo. Es decir, si normalmente,
por poner un ejemplo, cuando uno con una persona que le gusta
en conjunto, no digamos de la que esté enamorado, o con
un amigo muy amigo, de vez en cuando vemos cosas, vemos rasgos,
vemos pequeñas reacciones, a veces incluso gestos, que
de pronto nos inquietan y que no nos gustan, que preferiríamos
que no estuvieran en esa persona sobre todo, si de esa persona
tenemos una buena idea o la queremos mucho. Y lo cierto es que
normalmente cuando vemos esos, llamémoslos avisos, no hacemos
caso, tendemos a pensar: "bueno, figuraciones", o bien pensamos
"nadie es perfecto al fin y al cabo". Pero a menudo dejamos de
registrarlos, en realidad vemos bastante más, en el fondo
todos quisiéramos en teoría saber qué podemos
esperar de las personas que nos importan, hasta qué punto
nos van a ser leales, si algún día pueden traicionarnos.
Quien más quien menos, sobre todo según va cumpliendo
uno años, ha tenido esa sensación de desengaño,
de decepción, de decir: "Dios mío, cómo es
posible, habría puesto la mano en el fuego por esta persona",
etc. Y en realidad la mayor parte de las veces uno va viendo más
de eso. También a la inversa, también cuando alguien
no nos gusta y de vez en cuando encontramos rasgos y decimos "ah,
quizá no sea tan condenable esta persona". Pero lo cierto
es que también en esos casos solemos hacer caso omiso.
Y entonces, se trataba de crear un grupo que fuera gente capaz
de hacer unas interpretaciones, más que psicológicas,
ya digo, casi narrativas. Es decir, ¿qué se puede
esperar de esta persona?, ¿esta persona sería capaz
de matar? ¿Qué opina usted? ¿Esta persona sería
capaz de morir? Etcétera. Es decir, es un grupo que no
tiene nombre, aunque en algún momento se los llama intérpretes
de vida o traductores de personas, pero qué es un asunto
totalmente terrenal y nada visionario.
Concha G. Campoy
Todos están asintiendo a
las cosas que dices, Javier, aquí en el estudio.
Javier Marías
Ah, mejor.
Concha G. Campoy
Y además es verdad que en
algún momento, y tú lo señalas también
en la novela, uno en un momento dado puede ser capaz de matar,
en otro no, es capaz de tener actitudes heroicas y en otro completamente
despreciables.
Javier Marías
Hombre, lo normal es que uno no
lo sepa. Probablemente eso es lo más difícil de
saber ¿no? También de uno mismo. Pero precisamente
la idea que subyace a esta tarea, a este grupo especial que no
tuvo nombre y que se creó efectivamente durante la Segunda
Guerra Mundial, era un poco decir: bueno, sí, pero se trata
de intentar ver... Hay un elemento de apuesta evidentemente, y
con un margen de error. El narrador empieza a trabajar -la novela
transcurre en la época actual, se alude a las Torres Gemelas
o al golpe de estado contra Chávez-, hay un momento en
que el narrador dice que empezó a trabajar ahí y
que lo suyo fue un proceso de atrevimiento, que inicialmente se
trabajaba con vídeo, también en persona pero digamos
observando desde un observatorio oculto a gente que va a tener
entrevistas con otros compañeros del grupo, etc. Luego
les preguntas: ¿qué opina usted de este individuo?
¿Qué opina usted de tal? Y la tendencia inicial, como
nos pasaría probablemente a todos, es decir: hombre, no
sé, no me atrevo a decir, y dice: pronto me di cuenta de
que "no sé" era la respuesta que menos se pensaba
allí y que en cierto sentido, te decían: no, no
diga usted lo que piensa. Dígalo. Tampoco va a pasar nada
necesariamente, es decir, él no sabe muy bien qué
se hace con esos informes en este primer volumen, ¿no? Si
se archiva meramente
Hay un momento en el cual él
incluso busca en unos archivos y encuentra que hay informes de
este tipo, es decir, que no son psicológicos ni de otro
tipo que no sean de interpretación narrativa podríamos
decir, casi, como si fuera la descripción de un personaje
en un cuento o en una novela. Resulta que hay gente como Margaret
Thatcher o Keith Richard -uno de los miembros de los Rolling Stones-,
hasta gente completamente desconocida, de nombres que no le dicen
nada. Incluso encuentra algún otro de sí mismo,
claro, que lee y dice: "bueno, me quedé como estaba".
Concha G. Campoy
Ahora estábamos mirando
en El País Semanal, lo tiene ahora delante Javier
Gurruchaga, que además ya se adelanta seguramente parte
de lo que saldrá en el próximo libro y ahí
sí que hay informes concretos sobre algunas personas.
Javier Marías
Sí, bueno, eso ha sido una
especie de juego. A raíz de eso, lo que aparece en El
País
Javier Gurruchaga
Los carteles de propaganda, ¿no?
Javier Marías
Sí, los carteles están
en el libro también, los carteles de la campaña
que hubo contra el hablar, durante la Segunda Guerra Mundial.
Hubo una campaña institucional, careless talk se
llamaba, es decir, la conversación imprudente, que quería
hacer ver que incluso aunque ellos creyeran no tener ninguna información
buena ni importante no debían hablar.
Javier Gurruchaga
La traducción, Javier, es
fabulosa, ¿no? "Cállense, no hablen, porque no se
sabe quién puede estar escuchando y qué utilización
hará de nuestros comentarios más triviales". Eso
decían los carteles, ¿no?
Javier Marías
Sí, cosas por el estilo
y algunas de las viñetas, además, son muy graciosas,
son muy de época. Hay uno en el cual aparece una espía
vestida de gala y traje de noche, rodeada de oficiales que la
están obsequiando y que dice, hay un juego de palabras:
"Cuidado, ella no es tan dumb", que es una palabra que
quiere decir tonta y también muda. Es decir que
Javier Gurruchaga
O sea, Javier, a la conclusión
que se puede llegar un poquito así en plan rápido
es de que no te puedes fiar de nadie, ¿no? No hay nada mejor
que estar solo, solo y bien callado y sordo.
Javier Marías
No, todo lo contrario. También
en la novela aparecen ejemplos de lo contrario. Hay un elemento
de un ambiente que
Y yo creo que también todos conocemos
una extraña afinidad que a veces encontramos, no se trata
de parecidos, sino que a veces con personas completamente distintas,
puede ser por ejemplo una joven muy joven y de pronto esa joven
muy joven en un gesto en una manera de
te recuerda de pronto
a un señor mayor que conoces y de pronto dices ¡hombre!,
y no hay parecido ni se conocen ni hay influencia, y sin embargo
es como una especie de extraña afinidad y a veces esa afinidad
que uno ve le da confianza, veo aquí algo en común
con una persona que me fue tan querida
y entonces también
puedo obrar a la inversa, es decir, esa persona es totalmente
fiable
No siempre
Concha G. Campoy
Teniendo a Javier Marías
yo me andaría con cuidado, sobre todo no te rías
así a lo tonto. Ríete de verdad, cuando tengas alguna
afinidad con él.
Javier Marías
No, pero ten en cuenta qué
No sé
Yo me doy cuenta de que tengo una cierta fama,
gente que ha leído mis libros a veces me dice: "¡huy,
contigo en todo hay que tener cuidado porque debes ser tan observador
te fijas en qué tacones llevamos, en qué zapatos,
en qué no sé qué
" Yo la verdad es que
soy de lo más despistado, no me fijo en nada. Es más,
últimamente voy por la calle, me encuentro con mi padre
y no lo veo. No lo saludo, y la verdad es que voy absorto. Normalmente,
no me fijo en nada, lo que pasa es que luego
a la hora de
escribir me doy cuenta de que quizá uno recupera cosas
que en el momento no ha observado, es una extraña observación
a posteriori. Pero vamos, mientras se está conmigo ningún
miedo se me debe tener en ese aspecto, creo yo.
Javier Gurruchaga
Hay una película que acaban
de estrenar por primera vez en España en un cine, que tiene
mucho que ver con el mundo que estamos hoy hablando y tu novela,
yo creo, que es Los verdugos también mueren de Fritz
Lang.
Javier Marías
Ah.
Javier Gurruchaga
Donde precisamente todo el mundo
es delator del vecino del vecino.
Javier Marías
La han reestrenado, claro, la recuerdo
mal. La vi hace muchos años, por eso no la recuerdo muy
bien
Concha G. Campoy
En todo caso yo le recomiendo a
Javier Marías que vea Deseo que se va a estrenar
esta semana y que es la película por la que están
aquí Gerardo Vera y Ángeles Caso. Y además,
Ángeles te está escuchando todo el rato con mucha
atención. ¿Tú crees que tendrías algo
?
Ángeles Caso
Yo quería decirle una cosa
a Javier, aparte de que estaba de acuerdo con varias de las cosas
que has dicho, yo admiro infinidad de cosas de tu talento literario,
pero una de las que más admiro e incluso envidio es tu
talento para los títulos. Son los títulos más
bonitos de la literatura española.
Javier Marías
Ah, pues mira con éste...
bueno, tiene dos títulos. Hay el título de la novela
en su conjunto, que es Tu rostro mañana, y luego
el subtítulo, o título del primer volumen que es
Fiebre y lanza. Pero con el del conjunto, con Tu rostro
mañana, no sabes la cantidad de problemas que he tenido,
además tenía varias opciones y de diferentes gamas
y además esas veces en que vas preguntando a los amigos
y a veces todo el mundo dice: "Éste, éste sin duda".
Y a ti
Les gustaban otros. Cabría la posibilidad
de que hubiera sido Conocer tu rostro mañana, por
ejemplo.
Ángeles Caso
Pues a mí, Tu rostro
mañana me parece bellísimo.
Javier Marías
Tuve otra gama que era Algunas
causas de tu muerte, era una posibilidad. En fin, la verdad
es que esta vez me ha traído de cabeza encontrar uno.
Ángeles Caso
A ver si me regalas algún
título alguna vez.
Gerardo Vera
A mí también, para
mi próxima película, Javier.
Javier Marías
Con mucho gusto.
Concha G. Campoy
Deseo no está mal,
¿eh?
Javier Marías
Voy a poner una agencia, pero yo
creo que
Gerardo Vera
Negra espalda del tiempo
es un título que a mí me fascina.
Javier Gurruchaga
Javier, yo sé que tú
tienes una situación privilegiada. La de mirón,
gran mirón. Ves muy bien y de muchas maneras al alcalde
de Madrid, ¿no? ¿Cómo es eso, Javier? Cuéntanoslo
Javier Marías
De eso te diré que incluso
a mi espalda noto la figura de un fantasma que suele cantar
Javier Gurruchaga
Ah, ¿sí?
Javier Marías
Porque en fin
Aquí
no creo que haya ningún inconveniente en contarlo. De hecho,
hace unos años que heredé concretamente el mismo
piso donde Javier Gurruchaga vivió un par de años
y todavía el portero me cuenta hazañas de ti, Javier.
Sé mucho sobre ti que tú ignoras que sé.
Uno nunca debe abandonar una casa y dejar que entre alguien conocido
detrás.
Javier Gurruchaga
Has cogido dos pisos, además.
Javier Marías
Sí, bueno. Tengo un segundo
piso alquilado, son ambos alquilados, pues de ampliación
de biblioteca y segundo estudio para cuando quiero trabajar con
más tranquilidad.
Concha G. Campoy
Javier vende en muchísimos
países y aquí en España se le aprecia, pero
yo creo que fuera de España más, y en Alemania es
un furor impresionante. Y no tiene ni el Nacional de Literatura,
ni el Nadal, ni el Planeta, nada.
Javier Marías
Mira, el Nadal y el Planeta y esas
cosas no los voy a tener nunca porque yo no me presento, la verdad.
Me presenté una sola vez hace muchos años, en 1986,
y no he vuelto a presentarme ni lo haré nunca.
Ángeles Caso
Es que no lo necesitas, tienes
esa suerte.
Javier Marías
Premios a los que uno se presenta
Quizá, efectivamente, a estas alturas no me son muy necesarios
y por otra parte la idea de la competición y eso de deliberar...Si
a uno le dan un premio porque ha publicado un libro, a posteriori,
pues bien, pero presentarlo
En realidad, los veo como concursos
y yo soy muy poco concursante.
Concha G. Campoy
Pues Javier Marías. Enhorabuena.
Tu rostro mañana. Un abracito muy fuerte.
Javier Marías
Muchísimas gracias y muchos
saludos a Gerardo, Ángeles y Javier.