Una rentrée
No hay ejercicio más útil para barruntar cómo se va a comportar el mercado del libro en los próximos meses que estudiar con lápiz y papel las «apuestas» (así las llaman los jugadores) de las editoriales de los grandes grupos, que son las que acaparan las listas de más vendidos. Alfaguara, por ejemplo, parece dispuesta a no dejarse robar ni un centímetro cuadrado de las mesas de novedades durante el trimestre previo al gran despiporre de ventas navideñas. Para ello ha cocinado tres platos principales de muchas calorías (por ahora sólo hablo de perspectiva de ventas). En septiembre, Atxaga, que llega por fin con El hijo del acordeonista a Alfaguara adultos, tras haberse frustrado una primera aproximación a principios de los noventa, cuando el autor prefirió publicar su Obabakoak en castellano en Ediciones B; quizás en aquella decisión del gran narrador euskaldún pesó también su incomodidad ante la idea de compartir catálogo con Arantxa Urretabizcaia, que entonces no era precisamente una afín ideológica. En octubre aterriza a bombo y platillo Pérez-Reverte con Cabo Trafalgar, un non-fiction sobre la célebre batalla de octubre de 1805, suavemente enmascarado de fiction («un relato naval», reza el subtítulo) para no disuadir al lector perezrevertiano y suscitar la alegría de los libreros. Sea como sea, lo previsible es que el libro funcione estupendamente, muy arropado (por la cuenta que les trae) por todas las «sinergias» grupales. En noviembre, publicación de la segunda parte (Baile y sueño) de las tres que, si el autor no se desdice, compondrán Tu rostro mañana, la work-in-progress con la que la crítica parece haberse reconciliado espectacularmente con Javier Marías (creo recordar que alguien, siguiendo a Reich Ranicki, ha llegado a relacionar su nombre con la expresión «Premio Nobel»). Todos esos platos, distanciados por un timing medidísimo, se servirán acompañados por otros de alta cocina hispánica (el catálogo extranjero es otra cosa). Entre ellos, selecciono dos clásicos de la casa: Luis Mateo Díez (novela) y José María Merino (cuentos); una nueva historia policíaca de la juez Mariana de Marco, de J. M. Guelbenzu (así ha decidido el autor que su nombre figure en las narraciones de género); y un Fernando Vallejo, que es uno de mis latinoamericanos favoritos, además de varias recuperaciones resultonas de autores con pedigree (Luis Goytisolo, Espido Freire, Caballero Bonald, et alii) ¡Ah!, y con la sorpresa de una novela más bien erótica «anónima» (La novia al desnudo) de cuya verdadera autoría, sin embargo, mi olfato sospecha fuertemente. Como ven, una selección brillante y comercialmente segura en la que, a fuer de pejiguero o mosca cojonera, echo de menos «apuestas» de más riesgo. Todo bastante en la línea, por tanto, de lo que los grandes grupos suelen pedir a sus editores."
Manuel Rodríguez Rivero
ABC Cultural
21 de agosto, 2004
Manuel Rodríguez Rivero
ABC Cultural
21 de agosto, 2004
